El jugador que todos querían ver y el que nadie tenía en cuenta

El triunfo frente a Nigeria vio festejar a dos futbolistas de condiciones y aceptaciones opuestas en la selección: Lionel Messi, el crack, goleador y líder, y Marcos Rojo, el defensor que ofrece respuestas saludables
Martín Castilla
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26 de junio de 2014  

PORTO ALEGRE.– Uno fue el que todos querían disfrutar. El otro, el que no muchos imaginaban ver. Suele pasar. En distintos escenarios, planteles y ante cada mandato de los resultados. Pasó también en el Beira Rio. Los estados son tan flotantes como fugaces. Atrás quedaron las caras largas. Lo evidencian Lionel Messi y Marcos Rojo, también protagonistas hace unos días de una conferencia histórica en la que la Pulga se plantó en una posición conceptual de juego y en la que el defensor fue un testigo de reparto de esas manifestaciones que dieron tanto que hablar. Tras sus goles ante los africanos, salen con un buen humor desbordante de la zona mixta. Se ríen de sus diferencias. Se alegran de sus producciones. Visualizados como los hombres de la tarde por lo que profesan las estadísticas oficiales, las imágenes de televisión, los comentarios de los periodistas y las preguntas de los cronistas, el rosarino y el platense compartieron una jornada bajo el cartel de la gran figura y el personaje impensado.

Cada vez más, toma cuerpo la sensación de que la Argentina sólo puede verse feliz de la mano de Lionel Messi. Sus piernas, sus definiciones y sus movimientos son los que pueden sepultar frustraciones recientes y cortar una deuda que ya es bastante pesada. El rosarino jugó su mejor partido en la Copa del Mundo y anotó dos goles: uno, el más rápido de su carrera; el otro, uno de los tiros libres más precisos de su trayectoria. El capitán argentino reconoció por dónde pasa la felicidad en el cierre del Grupo F, obtenido con puntaje ideal. "Feliz por el triunfo y el partido. En general, nos vamos contentos. Los dos primeros partidos no habíamos llegado al nivel. Mejoramos mucho y ojalá podamos seguir en crecimiento", dijo el delantero de Barcelona, que podría tener a Rojo como compañero en la temporada que viene de la Liga de España.

Messi y Sabella habían acordado previamente el cambio que se concretó a los 18 minutos del segundo tiempo del partido ante Nigeria. "Lo habíamos hablado. Dijo que me iba a cambiar y me cambió. Está más que bien la decisión y no pasa nada", resumió la Pulga, quien fue reemplazado por Ricardo Álvarez. "Hoy la selección dio otra imagen, más allá de los goles que nos hicieron, a los que les tocó entrar también jugaron al mismo nivel. El Pocho (Lavezzi) ya había mostrado el otro día que estaba muy bien, y Ricky (Álvarez) también. El grupo está muy metido, está con muchas ganas, y estamos terminando bien todos los partidos, eso es lo más importante", destacó el mejor jugador del partido, goleador del conjunto argentino y que igualó a Neymar en la tabla de los artilleros, con cuatro tantos. "Fue un placer festejar –agregó– mi cumpleaños de esta manera y con este grupo, en el cual tengo muchos amigos." El día después de su cumpleaños N° 27 y de reconocer en su cuenta de Facebook que "regalo perfecto sería ganar la Copa", le dedicó unas palabras a su pequeño hijo: "El es chiquito, Thiago no entiende nada de lo que es todo esto. Estoy contento de que esté acá cuando puede. Está acostumbrado a ir a la cancha, pero no sabe muy bien de qué se trata, pero se lo dedico igual".

El hombre que defiende el costado izquierdo de la defensa argentina dice "buenas". Da unos pasos hacia adelante y cuando se acomoda el mechón negro más largo, con mucho respeto, explica: "Más no puedo pedir. Estoy feliz por la Copa que estoy haciendo, pero aún falta bastante". Rojo mueve las manos hacia todas las direcciones posibles y guía las palabras como puede para no quedar como un presumido. "Me había quedado una pelota antes, pero por suerte pude hacerlo después. No tengo palabras para contar lo que me toca vivir." Sonríe cuando se le recuerda la rabona ante Bosnia y es él quien regala un pulgar para arriba a manera de agradecimiento. "No puedo hablar mucho más de eso, salió, pero simplemente quiero hacer un profundo agradecimiento a mi familia", aseguró el hombre de marca que aportó en la ofensiva con desbordes por su andarivel y hasta se dio el lujo de convertir un gol con la rodilla, que al fin resultó decisivo para el resultado.

"La gente al principio dudaba de Rojo y demuestra en estos partidos del Mundial que estaba preparado", sentencia Messi. Una manera de demostrar el compromiso del uno con el otro. En las actuaciones de ambos, la Argentina encontró señales reconfortantes. De la capacidad de Messi se esperaba, de las prestaciones de Rojo aparecieron respuestas saludables. ¿Cómo sería la manera de coronarlo? Lo responde Messi: "No hay cosa más linda que ser campeón del mundo. Conseguir eso con mi selección y darle eso al país sería increíble".

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