El lamento de Miño: "Cuando ves partidos que se empatan como Italia-Japón te sentís desprotegido"

El arquero Miño, a la espera de resultados que allanen el camino de Argentina
El arquero Miño, a la espera de resultados que allanen el camino de Argentina Fuente: Archivo - Crédito: Prensa AFA
El arquero mantuvo la valla invicta frente a Guinea, en el tercer partido del grupo; se quejó de la actitud del partido entre italianos y japoneses, que complica aún más las chances de Argentina
Alberto Cantore
(0)
27 de mayo de 2017  • 19:30

JEJU, Corea del Sur.- La ilusión que los envolvió, después de la goleada frente a Guinea, se convirtió en fastidio y bronca en el plantel de la Argentina, después del empate entre Italia y Japón, por el Grupo D de la Copa del Mundo Sub 20. Un resultado que clasificó a ambos a los octavos de final, aunque el desenlace del partido fue vergonzante, sospechoso, alejado del Fair Play que pregona la FIFA. Dos equipos que hicieron una puesta en escena, desde los 42 minutos del segundo tiempo, pero la farsa se prolongó durante los tres minutos de adicional. Los defensores italianos, junto con el arquero, movieron en las adyacencias del área en ese tiempo, ante la pasividad de los japoneses. La parodia llegó a tal grado que Ritsu Doan, N°7 del conjunto asiático, se tiró al piso, acusando un calambre. El match case de la página de la FIFA no enseña ninguna acción, ni tan siquiera un foul, desde el minuto 85.

Los futbolistas argentinos terminaron de ver el juego en el salón comedor del Lotte hotel y cuando desfilaron por el lobby enseñaron muecas y risas que reflejaban desazón. En siete minutos, Italia se imponía 2-0 y poco invitaba a imaginar una reacción japonesa, la que se consumó a los cinco minutos del complemento, cuando Doan anotó su segundo tanto personal y estableció la igualdad. Marcelo Miño, el arquero que debutó frente a los africanos, tras los flojos desempeños de Franco Petroli, que no recibió el alta médica por los dolores en el cuello, tras el partido con Corea del Sur, no ocultó su desencanto. “Ese resultado y el triunfo de Costa Rica sobre Zambia nos complicaron un poco más, tendremos que esperar que nos ayuden los resultados de mañana [por los cotejos que se disputaron en la madrugada] para quedar entre los mejores 16. Cuando ves partidos que se empatan como el de Italia y Japón te sentís desprotegido. Nosotros hicimos un sacrificio enorme contra todos los rivales, jugando mejor o peor, pero siempre mirando el arco rival, intentando atacar. Fuimos los protagonistas en los tres partidos, somos el equipo con mejor ataque según la FIFA, con 65 remates. Eso marca algo de lo que proponemos”, comenta el cordobés. Con su presentación, la selección logró mantener por primera vez el arco invicto en el Mundial Sub 20 de Corea del Sur.

Las sensaciones por el debut con la camiseta argentina no pudieron ser expresadas con felicidad por Miño, aunque el partido con Guinea quedará guardado por siempre en su memoria. “Cuando me enteré que sería el arquero estaba muy emocionado, no veía la hora de que terminara la práctica para contárselo a mi familia. Fue una alegría muy grande en lo personal, aunque también me puse en el lugar de Franco [Petroli], que tuvo que dejar el lugar por una lesión. Nuestro puesto es a veces ingrato, porque tenemos que esperar el mal de un compañero para poder atajar, resalta el guadavalla que en septiembre pasado firmó su primer contrato con Rosario Central.

-¿A quién llamaste para pedirle un consejo, una recomendación?

-Hablé mucho con el Ruso Rodríguez, con quien hice una muy buena relación y hasta me pasa a buscar con el auto para ir a entrenar. Le pregunté cómo tenía que salir a la cancha. ‘Tenemos que jugar con línea de tres defensores, tenemos que meter muchos goles y es la primera vez que atajo en la selección… Decime algo’. Me contestó que atajara como lo hago con mis compañeros en el club, con esa responsabilidad y con la misma confianza. Que sea yo, que no intente demostrar nada ni que no ensaya en un partido algo que no se practicó. Y, en especial, que disfrute, porque es algo único jugar con esta camiseta.

-¿Cómo fue la noche anterior?

-Después de contarle a mi familia que iba a jugar, les pedí que por favor no me mandaran más mensajes porque necesitaba descansar. Hasta dejé el celular en el baño para no escucharlo, para desenchufarme. Después en la entrada en calor me concentré en la música, necesitaba enfocarme en algo y no pensar en nada que me pusiera nervioso. Me concentré en eso y con Gustavo Piñero [entrenador de arqueros] lo fuimos llevando bien.

-¿Qué te pidió Piñero?

-La noche anterior miramos videos de nuestros entrenamientos y también prácticas de los arqueros de la selección Mayor. Me dijo que tenía que aprovechar la oportunidad, que lo disfrutara, que para eso me había preparado: para atajar. Tenemos mucho diálogo con él, siempre nos dice que subamos a mirar videos, porque sirven para corregir movimientos.

Nunca estuvo en selecciones juveniles Miño, que un par de veces estuvo a punto de dejar el fútbol. Primero, cuando atajó en Vélez y no se adaptó al ritmo de vida de Buenos Aires; más tarde, cuando en Rosario Central lo iban a dejar libre, aunque su entrenador de arqueros de aquel entonces, Heldo MIlatich, peleó para que siguiera en el club. “Lo conozco desde la sexta división y él me ayudó en el peor momento. Vos te vas a entrenar conmigo, pasé lo que pasé, me decía. Ese año arranqué en mayo y jugué todos los partidos”, dice quien ahora está bajo la órbita de Hernán Castellano.

-¿Cómo llegaste a Rosario Central?

-Empecé atajando en Cuatimozín, donde nací. El club se llama Asociación Mutual Club Atlético Guatimozin; de ahí pasé a Arias Football Club y fue cuando me fui a jugar a Vélez durante dos años. Como no me adaptaba, me volví y decidí no jugar más. Hasta que mi primo Fernando Alarcón, que jugaba en Rosario Central, me empujó para que me probara. No quería, hacía tres meses que venía mal, no entrenaba bien. Practicaba porque me gusta el fútbol. Me probó Daniel Teglia con Leonardo Fernández, el actual técnico de la Reserva, y quedé. A la semana viajé a Mar del Plata a jugar un torneo, donde enfrenté a Brian [Mansilla] y Racing nos eliminó en octavos de final. Viví en la pensión dos años y uno en hotel. El año pasado firmé contrato y decidí irme a vivir con mi novia.

-¿Con vos en la selección Sub 20 y Marcelo Maslovski en la Sub 17 el puesto volverá a los arqueros de las divisiones inferiores?

-El último fue Fatura [Jorge Broun]; ahora también está Jeremías Ledesma como suplente de la primera. Y es algo que me pregunto, porque cuando llegué me dijeron que era un club que sacaba arqueros. A Broun lo sigo mucho, lo miró, Heldo Milatich siempre me lo marcó.

-¿A quiénes tenés como espejo?

-Gianluigi Buffon y Manuel Neuer. Al italiano por su trayectoria, porque es una leyenda; al alemán por su manera de jugar con los pies.

Cuando el fútbol no lo entusiasmó, el vóleibol fue su deporte. “Salía de casa con los botines, pero iba a practicar vóleibol. Como volvía transpirado, nadie sospechaba. Hasta que se enteró mi papá, me quería matar. Quizás un torneo juvenil organizado por la Federación Cordobesa de Fútbol, en el que Miño atajó para la Liga de Canals, fue el empujón que necesitaba para sentir cuál deporte debía elegir. “Fue en Bell Ville el partido y nos clasificamos para la final de un torneo Sub 15. En el partido atajé dos penales, aunque uno terminó en gol en el rebote; en la definición, detuve cinco y metí con el que ganamos. Una noche inolvidable, de esas que sentís que naciste para esto”.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.