El Mago Díaz Luzzi es el 10 con que Alumni saldó una deuda de 17 años y cinco finales perdidas

Fuente: LA NACION
Agustín Monguillot
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26 de noviembre de 2018  • 23:59

No hubo mejor momento para que Joaquín Díaz Luzzi hiciera su honor a su apodo. Faltaban pocos minutos e Hindú estaba muy cerca de dejar a Alumni, una vez más, sin título de campeón. Pero "El Mago" tenía reservado un último truco. En ese momento, recibió la pelota y se escurrió como por arte de magia entre dos forwards para entrar en el in-goal y asegurar la sexta corona de la URBA para el club rojiblanco, 17 años y cinco finales perdidas después de la última.

Toda la tensión que había acumulado fue descargada en la pelota que salió despedida hacia la tribuna. "Si le saqué un ojo a alguien, le pido perdón. Cuando llegué a la línea tuve una sensación increíble. Era un momento crítico", contó para la nacion. Hacía un rato habían bajado las pulsaciones y empezaba a caer la ficha de lo que acababa de conseguir.

De la camada ’94, Díaz Luzzi creció en un período en que su club que fue protagonista importante del torneo de la URBA pero sin lograr coronarse en cuatro definiciones (2004, 2006, 2007 y 2011). Su promoción al plantel superior coincidió con una etapa de recambio generacional, entre el adiós de varios históricos y la llegada de jóvenes de alto potencial, entre los que él se encontraba. Hasta 2017, cuando tras seis años Alumni volvió a meterse a una final, Díaz Luzzi observó desde el banco de suplentes cómo el equipo perdía en el quinto intento.

También en 2018 le tocó correr de atrás. No la tenía fácil porque el titular era Lucas Frana, que había sido el máximo goleador del certamen anterior y era considerado una de las revelaciones del rugby argentino. Díaz Luzzi tuvo minutos recién en la séptima fecha, cuando una lesión le abrió una oportunidad. El Mago se quedó con el puesto, aun con un estilo diferente. Lucas es un 10 más cerebral; Joaquín es de esos aperturas verticales que gustan de atacar cuando encuentran lugar. "Somos amigos y nos tocó disputar el puesto, pero cada uno lo hace lealmente y al 100%. Cualquiera puede jugar y hacerlo de buena manera", apuntó.

Si uno de los grandes desafíos era mantener la efectividad con el pie, el back lo aprobó con creces: marcó 159 puntos en 18 partidos (15 como titular), una cifra interesante teniendo en cuenta que el mayor anotador del Top 12, Gonzalo Gutiérrez Taboada, hizo 236 en 22. Pero lo más importante es que no falló en la cita ante Hindú: 5 de 5 en los envíos a los palos.

Alumni encaró la final con la convicción que le faltó en la de 2017, frente al mismo rival. Llegó a ganar por 16-0. "A Hindú nunca podés darlo por muerto", advirtió. Efectivamente, Alumni le dio vida al mejor equipo de la década y casi terminó con las manos vacías, pero resistió con una defensa conmovedora y liquidó a cuatro minutos del final con el try de Díaz Luzzi que selló la victoria por 26 a 17. "Ganamos por el planteo inteligente que hicimos. Estuvimos tranquilos contra un equipo que salió campeón muchas veces", dijo el número 10, que se dio el gusto de definir el campeonato junto a Luca Magnasco, su medio-scrum en la ’94.

Este Alumni no será recordado como un campeón contundente de punta a punta. Tuvo una buena primera mitad de año, pero cayó en un bajón que puso en jaque su pasaje a los playoffs. Fue el último de los cuatro conjuntos en clasificarse. Lo logró con sufrimiento, en un mano a mano en casa contra Pucará. Le alcanzó un empate porque los de Burzaco necesitaban ganar con punto de bonus para arrebatarle la cuarta plaza. Lo admitió Díaz Luzzi: "Nos tocó entrar por la ventana. Es un torneo muy competitivo, en el que hasta la última fecha no se sabe qué puede llegar a pasar".

Los playoffs fueron otro cantar. En ese "torneo aparte" –así lo califican sus protagonistas– Alumni lució recargado. Le clavó 50 puntos a San Luis, que había llegado como el mejor de la rueda regular y terminó padeciendo la mayor diferencia de la historia en una semifinal de la URBA. Es cierto que frente a Hindú tranquilamente podría haber perdido, pero nunca dejó de buscar el in-goal, y tuvo su premio. Díaz Luzzi brilló como nunca: hizo 25 puntos en la semi y 19 en la definición. "Veníamos luchando mucho por esto. Es el resultado de un proceso de muchos años de trabajo", se complació.

Corre en el club la sensación de que se saldó una deuda con la historia. "Es algo que teníamos pendiente", admitió el apertura. Y lejos de conformarse, se entusiasmó con que fuera el punto de partida para disputar el reinado a Hindú: "Terminamos con esa racha negativa. Ahora vamos a preparar un gran año para dar pelea de nuevo".

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