El mundo todavía necesita a Mr. Perfecto (Federer)

Sebastián Torok
Sebastián Torok LA NACION
Roger Federer saluda a la gente después de posar parra las fotos
Roger Federer saluda a la gente después de posar parra las fotos Fuente: AP - Crédito: Lynne Sladky
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31 de marzo de 2019  • 23:59

Padre ideal. Esposo atento. Hijo respetuoso. Leyenda del deporte. Espejo de las nuevas generaciones. Educado. Sin conflictos ni manchas. Embajador insuperable. Así luce Roger Federer a más de 20 años de haber debutado en el tour. Sin embargo, él mismo reclama que no se caiga en empalagosas adulaciones. "Creo que los medios han creado un poco esta imagen de mí. Sé que soy un referente para muchos niños y me tomo muy en serio esto, pero no creo que Mr. Perfecto sea el calificativo adecuado para mí, es totalmente exagerado", le comentó el tenista suizo de elegantes movimientos al diario español El País, hace unos años.

El Nº 1 del ranking más veterano de la historia [36 años; lo logró en febrero de 2018] puede viajar por el mundo intentando ser modesto y pasar como "alguien normal", sin embargo, aquellos que disfrutan de su arte no piensan lo mismo. Tampoco cree lo mismo el mercado del tenis, que lo necesita como el agua. La ATP, los organizadores de torneos, las empresas..., en definitiva, el "negocio" del deporte de las raquetas comprueba, torneo tras torneo, que Federer -en cinco meses cumplirá 38 años- sigue siendo el máximo polo de atracción, superior, incluso, a Rafa Nadal y a Novak Djokovic. Algunos, con malicia, dicen que el sistema le otorga privilegios y que se lo protege, lo que habría provocado ciertos resquemores en unos pocos contrincantes. Pero, claro, la mayoría de sus colegas lo adora.

"Tenemos tanta suerte de tenerte todavía jugando al tenis", le declaró John Isner [33 años] a Federer, tras caer contra él en la final del Miami Open. "Llevo toda mi vida soñando con enfrentarlo", confesó el canadiense Denis Shapovalov [20], uno de los mejores de la nueva camada, antes de medirse, el viernes pasado, con el suizo por primera vez [perdió en las semifinales]. "Ciertamente no soy el más grande la historia. Yo jugué ante jugadores aficionados, eso es una gran diferencia. [Federer] es el más grande", aseveró una leyenda como el australiano Rod Laver, de 80 años, al diario suizo Blick.

Cuando el ganador de 20 Grand Slam está en el court, las tribunas están más pobladas, el rating de las cadenas de TV crece y las redes sociales se llenan de hashtags con el RF. En 2018 un gigante textil japonés [Uniqlo] no dudó en inmiscuirse en la histórica relación Federer-Nike y contratar al helvético por diez años a cambio de US$ 300 millones. La despedida de la camiseta Nº 20 de Manu Ginóbili en los Spurs, hace unos días, llevó a muchos a pensar, con melancolía, en el día que Federer se retire. Tarde o temprano eso sucederá, pero el tenis todavía no está preparado para esa postal. El mundo todavía necesita a Mr. Perfecto.

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