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RIO DE JANEIRO.- San Lorenzo quedó malherido en su excursión brasileña. Vasco da Gama impuso la lógica de su juego superior y lo derrotó por 3 a 0, un resultado que complica seriamente la clasificación del equipo de Ruggeri en la Copa Mercosur y puede significar el comienzo de otra frustración en los torneos internacionales.
La influencia de Romario en el desarrollo tardó en tomar fuerza, pero cuando apareció fue incontenible para las precauciones que había dispuesto el conjunto argentino. El equipo de Ruggeri se plantó bien en el arranque, con un esquema ordenado y una concentración para defender que le evitó contratiempos. Utilizó cuatro volantes de marca (González, Tuzzio, Michelini y Pusineri) para hacer de filtro a una defensa que daba algunas ventajas con Ameli y Rivarola custodiando el sector derecho.
Vasco cargó una y otra vez en los primeros minutos, con Juninho Paulista como eje y con Viola amenazando por la izquierda, pero sus intentos no prosperaban frente a la buena predisposición de la defensa azulgrana. Romario, la pieza clave para los cariocas, aparecía sólo fugazmente, y eso no alcanzaba para plantear un dominio sostenido.
Pero los primeros 25 minutos de juego marcaron el desmoronamiento de la aparente tranquilidad de San Lorenzo. El orden y la concentración del comienzo mostraron grietas y el penal de Ameli a Felipe (mal sancionado por Ubaldo Aquino) fue el primer indicio. Pateó Romario, atajó Campagnulo, pero el envión anímico que esa jugada podía significar para los visitantes tuvo un efecto inverso. Vasco atacó con más fuerza, siguió buscando sin pausa y tuvo su recompensa.Apareció Romario dos veces, para saldar la deuda del penal, y lo hizo con su sello:a los 40 aprovechó un rebote generado entre Ameli y Rivarola y la clavó a la derecha de Campagnuolo, y 4 minutos después ensayó una volea desde el piso y marcó el 2 a 0 casi decisivo.
Romagnoli por Pusineri y Santana por Ameli fue la apuesta fuerte de Ruggeri para encarar la parte final del partido. Pero esos cambios, que apuntaron a un mayor control del juego buscando un acercamiento con la soledad de Romero y Estevez, aparecieron tarde y no fueron solución. San Lorenzo se paró más adelante, estuvo cerca del descuento en un par de ocasiones (un tiro de Romagnoli pasó cerca del segundo palo en la más clara), pero lo sufrió en su propio arco, con la inevitable tentación que producían en los brasileños tantos espacios libres. En la última réplica, Viola dejó en el camino a la mitad de sus rivales y Fabiano Eller sentenció el 3 a 0.


