El regreso del mito

Por Ignacio Turin De la Redacción La Nación
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27 de octubre de 2000  

Diego Maradona está en La Habana cumpliendo un programa para abandonar la adicción a las drogas. Esas que estuvieron a punto de matarlo en los primeros días de enero último en Punta del Este cuando llegó descompensado al sanatorio Cantegril; esas que le produjeron una arritmia y una dilatación cardíaca; esas que le dejaron el corazón con un 30 por ciento de su capacidad; esas que lo obligan a mantenerse alejado de las emociones fuertes. Allí está Maradona, en la tierra que dice amar y de la cual consiguió la ciudadanía. Tranquilo, disfrutando de algún que otro habano, Maradona se sienta frente al televisor y sigue detenidamente todo lo que sucede en el fútbol argentino. Disfruta del buen momento de Boca y se entusiasma con los triunfos del seleccionado. Pero en los últimos días, desde que el vicepresidente de Almagro, Dardo de Marchi, llegó a Cuba para ofrecerle la dirección del fútbol de su club, el ex capitán del seleccionado sufre por la deslucida campaña del Tricolor.

Desde su búnker en Cuba, y gracias a las imágenes que mostró el canal de cable TN, se pudo observar cómo vivió Maradona un partido grabado que le llevó de Marchi. Gritó, se levantó, dio indicaciones con gestos histriónicos, festejó un gol, se lamentó por uno recibido, insultó y se sentó. Fiel a su estilo, el ex futbolista descargó toda su pasión. Es que ya se siente parte del proyecto que creó Almagro bajo su conducción, y está bien que así sea. Pero a no confundirse, porque detrás de ese ofrecimiento hay algo más...

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Hace tres años y dos días que Maradona ya no juega al fútbol oficialmente y, sin embargo, su figura genera tanto interés como en su época de oro. Lejos de la pelota, su nombre sigue siendo noticia y más aún cuando la muerte se recuesta en el asiento del acompañante de su camioneta importada.

Más allá de la muestra de amor que recibe constantemente, desde hace tiempo Maradona dejó de ser tratado por lo que es y, como todo mito, resulta una excelente solución marketinera para sumar puntos de ratings flacos. Así también lo ve Almagro, que hace de su nombre una solución provisional para conseguir lo que no pudo por su propia cuenta. Poco le alcanzó el impulso emocional de su gente por el ascenso conseguido y ahora, cuando la última posición lo compromete, consigue lo que nadie se hubiese imaginado. Diego Maradona será el manager del equipo y junto con él trabajarán Héctor Enrique y José Luis Brown. Quién lo hubiese pensado: el club de José Ingenieros tendrá al más grande futbolista argentino defendiendo sus colores.

Nadie duda que pasado mañana, el estadio de Ferro estará colmado de hinchas de Almagro, de Racing y de Maradona, porque él convoca más que cualquier equipo y eso fue lo que contrató Almagro. Con una sonrisa, el presidente Enrique Bisio anunció que ya recibieron ofertas para jugar en el exterior, pero de lo que no se dio cuenta el dirigente fue que mientras hacía ese anuncio, los ojos, casi con forma de tragamonedas, unían en línea al signo pesos.

Con 40 años a cumplir el lunes próximo, Maradona aún mantiene viva la idea de regresar al fútbol, de la misma forma que lo hará cuando cumpla 70 inviernos. Resulta increíble, pero todavía hay gente, como Bisio, que piensa que Maradona puede hacer lo que hacía antes. En realidad, esa gente va más allá y le hace sentir al ex futbolista que todavía sigue siendo futbolista con el único propósito de sacarle réditos de una persona que, como mito viviente, ya se convirtió en un elemento muy vendible.

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