El sueño de Calleri avanza en el cemento de Nueva York

El cordobés batió al checo Petr Kralert por 7-5, 6-4 y 6-3 y avanzó a la tercera rueda. Allí se podría encontrar con Sampras; Chela cayó con Koubek; Squillari jugará hoy.
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31 de agosto de 2000  

NUEVA YORK.- Anteayer por la tarde, Agustín Calleri llegó minutos antes de la victoria de Hernán Gumy. Venía descansado y en uno de los pasillos laterales la consulta fue cuál era su futuro en el US Open. Con la tonada cordobesa dijo: "Vengo por la gloria". El sueño apuntaba a una cancha llena, una tercera rueda, pasado mañana, quizás ante el norteamericano Pete Sampras (4º), que anoche se enfrentaba con su compatriota Justin Gimelstob.

La ilusión del Gordo Calleri se hará realidad. Sin tanta velocidad, con calambres, pero con la convicción de siempre ganó su segundo partido en Flushing Meadows al vencer al checo Petr Kralert por 7-5, 6-4 y 6-3.

Fue la única victoria argentina del día, pues cerca del mediodía, Juan Ignacio Chela cayó ante el austríaco Stefan Koubek por 4-6, 6-3, 7-6 (7-4) y 7-6 (7-4) en un partido correspondiente a la primera rueda. En cuanto a la Legión Argentina, el que hoy buscará la tercera rueda es Franco Squillari (13º), que se enfrentará con el coreano Hyung-Taik Lee. Hernán Gumy, el otro jugador de nuestro país que sigue en carrera, jugará mañana por la segunda etapa ante el español Juan Carlos Ferrero (12º).

Entre los favoritos, ayer ganaron el ruso Marat Safin, el sueco Magnus Norman, el francés Cedric Pioline, el australiano Mark Philippoussis, las norteamericanas Venus Williams, Monica Seles y Jennifer Capriati, la española Arantxa Sánchez.

Dijimos que primero fue el turno de Juan Ignacio Chela. Pese al traspié, demostró que está en un proceso de ascenso. La falta de concentración en los momentos clave lo traicionaron el día de su cumpleaños Nº 21. Pero, más allá de todo, se trata de un proceso de maduración. Chela realizó su primera gira extensa -cinco semanas- sobre cemento.

A diferencia de su compatriota, Calleri -57º en la clasificación-, bien entrada la noche, cerró la sesión diurna. Su juego no tuvo la velocidad de otras ocasiones, pero el cordobés, que participa por primera vez en este certamen, se puso el traje de trabajador para pulir los defectos provocados por la ansiedad.

En esta oportunidad, hubo más trabajo. Por momentos, los nervios lo complicaron pero el cordobés salió a flote en los instantes más complicados, a lo largo de las 2h10m de partido. Definió el primer parcial en el duodécimo game, jugándose todo por el todo. Y cuando todo parecía encaminado a una fácil victoria, un calambre en la mano derecha, primero, y otro en una pierna empezaron a oscurecer el panorama. Allí apareció el otro Calleri. El también conocido como Patán, apodo que le pusieron Gumy y Alejandro Gattiker, por la manera de enojarse. Frunció el ceño, escuchó los gritos de Fabián Bilardo Blengino, su coach, y se jugó hasta el final. Nadie podía quitarle la posibilidad de soñar con Sampras. "Sé que es dificilísimo, pero ahora sólo me queda dar lo mejor de mí". Todavía en la silla, extenuado, acababa de recibir el beso de Sonia, su madre. El enojo había quedado de lado. Ya no era más Patán, volvía a ser el Gordo Calleri, el que hilvanó su camino a la tercera rueda -a lo mejor en el estadio Arthur Ashe- con todos los tenistas argentinos alentándolo desde las tribunas.

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