Emiliano Grillo: casi como un profesional

El amateur chaqueño es el líder en Nordelta tras el segundo día del Abierto, con 137 golpes (-7); tiene 17 años y jugó con la soltura de los grandes; su principal amenaza es Andrés Romero (141)
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12 de diciembre de 2009  

Es una nueva generación de aficionados que vive el golf de manera casi profesional. Para estos chicos no se trata de un divertimento de fines de semana: se entrenan, analizan el juego y ejecutan golpes con todos los recaudos del caso. Para progresar, hasta dejan a su familia y amigos y se mudan por cuatro meses a los Estados Unidos, como Emiliano Grillo, el sorpresivo puntero del 104° VISA Open de la Argentina tras la segunda vuelta.

La brecha entre amateurs y profesionales cada vez se hace más difusa. Cuesta distinguirlos. Este chico de 17 años, nacido en Resistencia, se movió con el aplomo de un consagrado por el ventoso campo de Nordelta. Superó con total soltura esta prueba psicológica (por las noches, la mayoría de los jugadores debe soñar con las lagunas) y se subió a la vanguardia con 137 golpes (-7).

A Grillo parecen no intimidarle los nombres. Firmó una vuelta de 67 golpes (-5) como en el patio de su casa, y eso que a su alrededor pisaban los fairways monstruos, como Angel Cabrera, Andrés Romero, Ricardo González? El dato que certifica el gran día del rubio es que sólo falló tres greens, pese al viento cruzado.

Cuando pasó el hoyo 9, ya era el puntero. "Ahí sabía que había quedado arriba, pero traté de seguir concentrado, de preocuparme en hacer lo mío", cuenta este joven que busca igualar la gesta de Jorge Ledesma, primer aficionado argentino en obtener el Abierto, en 1963.

Es uno de los últimos proyectos de la AAG y, en esta temporada, se hizo notar en el ámbito amateur de los Estados Unidos con dos títulos. Además, recibió el Byron Nelson Junior Golf Award, distinción de la Asociación de Golf Junior de ese país que valora la conducta dentro y fuera de la cancha. "Estuve allá entre junio y septiembre, becado por la Academia de David Leadbetter. Aprendí mucho y trato de sumar experiencia en cada torneo", apunta Grillo, 4° en el ranking junior estadounidense y que en 2008 peleó palmo a palmo el 42° Abierto del Norte, en Tucumán, frente al Pigu Romero.

Grillo aún no pudo terminar la escuela secundaria ("¡uf, no me hables de eso!", se queja), pero disfruta de su excelencia con los hierros, la llave de su score ayer, el mejor del día. "Obviamente sueño con ganar el Abierto", se ilusiona, pero todavía falta la mitad del torneo.

Se verá cómo asume la presión el chaqueño a partir de ahora. La gente se agolpa en una posición estratégica para seguir el espectáculo en Nordelta. Es en el lado izquierdo del Club House, un punto donde se observan las salidas del 14 y del 16 y el green del 15. Un poco más allá, flamea la bandera del 18. Grillo se paseará hoy por ese sector, donde el aliento envuelve a los jugadores y las miradas se multiplican por mil. ¿Podrá resistir? "Es evidente que el resto tiene más experiencia, aunque todos sentimos la presión", aclara.

El puntero, que aún no fijó una fecha para pasarse al campo rentado, tiene detrás de sí un lote de lo más heterogéneo. A dos golpes figura César Costilla, un tucumano que ya acredita un título en nuestro país. Y a tres aparecen el norteamericano Scott Dunlap -aquel campeón del Abierto de 1999 en Martindale- y Sandro Piaget, golfista monegasco que pertenece a la legendaria familia de joyeros, con sus relojes de alta gama.

Pero, sin duda, la principal amenaza de Grillo (5 birdies) es Andrés Romero, que acecha a 4 y que hasta aquí no se adjudicó el Abierto. "Jugué muy bien, me equivoqué una sola vez, en el hoyo 7, que la tiré al agua y me costó un doble bogey. Pero fue el único error del día."

El inconveniente del Pigu es que le duelen mucho los pies. Hace poco tuvo un accidente en moto que lo obligó a jugar las últimas dos semanas con zapatos más grandes, para evitar el roce de los dedos. Ahora está mejor, pero sigue padeciendo alguna molestia.

En la misma línea de Romero está el sueco Peter Gustafsson, un hombre fiel a sus pantalones azules oxford, remera blanca y sombrero veraniego, con diseño de flores. ¿Y el Pato Cabrera? Se restableció del cuadro de hipotensión del primer día, pero un score de 74 lo alejó a 10 golpes de la punta. "No me siento al ciento por ciento, aunque no es excusa. Ojalá que el sábado tengamos el peor clima posible, lo prefiero así", aseguró el dueño del saco verde. En el abanico de figuras, el único que no superó el corte, fijado en +7, fue Rafael Echenique, campeón en 2006.

  • Tras el juego, una clínica con las estrellas

    Hoy, desde las 18, se organizará en el par 3 del hoyo 16 de Nordelta una clínica de golf con Angel Cabrera, Eduardo Romero, Andrés Romero, el texano Charlie Epps (coach del Pato) y el equipo juvenil de la Asociación Argentina de Golf, que en junio pasado se consagró campeón mundial juvenil en Japón.
  • Jugar sin el putter

    Tras un mal golpe al promediar la segunda vuelta, Ricardo González rompió el putter y quedó con un palo menos en la bolsa sin posibilidad de recambio, situación que lo llevó a improvisar en gran forma con su hierro 2 arriba del green. Sin el putter, sólo cometió un bogey en el hoyo 18 y firmó 76 golpes.

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