En guardia

El argentino Héctor Velazco buscará esta noche, en el Luna Park, el título mediano de la OMB frente al húngaro András Gálfi; la reunión, con cinco peleas, comenzará a las 21
Diego Mazzei
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10 de mayo de 2003  

Aplausos de los 50 curiosos que el gigante en penumbras dejaba observar en las tribunas. De frente al escenario, las palmas reciben a Héctor Velazco, gesto concentrado y físico fibroso, que se despoja de la camiseta de Nueva Chicago que le regaló un amigo y levanta los brazos parado sobre la balanza, con la confianza bien arriba. Frente a los flashes y las cámaras, que parecen sentirse atraídos como por un imán cuando el Luna Park convoca.

El pesaje abierto para todos -ideado por Esteban Livera, responsable de la promoción- fue la presentación ideal para el choque que, a la vieja usanza, volverá a agolpar gente en la esquina de Bouchard y Corrientes. Héctor Velazco, desconocido para el gran público del boxeo, tiene como idea fija el cinturón mundial de los medianos que otorga la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Hacia ese premio se encaminará esta noche, cuando suba al ring para medirse con el húngaro András Gálfi, en el combate de fondo de una reunión que dará comienzo a las 21 y que será televisada en directo, desde las 22, por TyC Sports.

En realidad, quien hoy se alce con la corona quedará como campeón interino, pues el verdadero campeón de la categoría por la OMB es el namibio Harry Simon, que fue declarado en receso desde hace seis meses. En noviembre de 2002 Simon chocó con su auto contra un ómnibus, accidente en el cual murieron tres turistas belgas; además del inconveniente judicial que acarreó el hecho (hay una denuncia penal contra el africano), Simon sufrió múltiples fracturas en sus miembros y todavía se duda de que pueda volver a boxear. Es por ello que Velazco está ante una posición inmejorable para consagrarse, pues se espera que con una futura defensa opcional exitosa se lo declarará campeón absoluto.

La ilusión del boxeador argentino va más allá de la mera gloria deportiva. El mismo es sincero en ese aspecto. "Ser campeón del mundo es un sueño que siempre tuve. Y más peleando en el Luna Park. Pero por sobre todo quiero ganar para luego hacer varias defensas y adquirir una tranquilidad económica para mis dos hijas", confiesa.

Para el ojo del espectador, que desconoce las aptitudes técnicas de Velazco, puede esperarse a un hombre de mano picante, aunque no definitoria. Es decir, no es un noqueador de un solo golpe, pero, como él mismo gusta autocalificarse, sus manos tienen un efecto de demolición en el rival. Tiene brazos largos y una actitud siempre ofensiva, aunque su mandíbula no es una garantía ante rivales de manos pesadas.

Gálfi es una incógnita para todos, ya que los húngaros no enviaron videos para poder conocerlo. Según su entorno, es un hombre de buena esgrima, pero también adepto a entreverarse en el palo y palo .

De a poco, las nuevas generaciones van enterándose de lo que ocurre esporádicamente en el Luna Park. Allí se consagró Omar Narváez el año último y también vibró con aquel choque de pesados entre Moli y Domínguez. Ahora, se prepara para descubrir a otro argentino que va por la gloria. Tal vez, con el título en manos de Héctor Velazco, pueda volver a retumbar el dale campeón .

También una corona nacional

Antes del plato fuerte que constituirá el choque entre Velazco y Gálfi, la reunión del Luna Park promete tres peleas preliminares y un atractivo semifondo con el título argentino de los medianos en juego. Este último lo protagonizarán el campeón, el misionero Ramón Brítez (72,5 kg), y Mariano Carrera (71,55). Ayer, en el pesaje, Brítez se pasó unos gramos en el primer intento (dio 72,65 y el límite es 72,574) y media hora después entró en categoría.

La dos primeras peleas serán de 4 rounds: Sebastián Valencia (69,8) v. Claudio Olivera (68,85) y Pablo Olivetto (61,75) v. Alejandro Ontivero (61,75). A continuación, en un choque de 6 rounds, se medirán Walter Romero (74,25) y Néstor Casanova (75,85). Las puertas se abrirán a las 20.

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