En Paraná, una lágrima para sonreir

Por Fernando Pedersen Enviado especial
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23 de septiembre de 2005  

PARANA.- Una costumbre de los profesionales es describir la cifra de su score a través de su significado. En cualquier club house se puede escuchar hablar de objetos, animales o situaciones siguiendo los designios de los números de azar. Es un código que usan mucho los caddies, siempre atentos a los vaivenes de la quiniela, y el hobby se prolonga en algunos jugadores. "La lágrima", dijo al pasar Miguel Fernández cuando le preguntaron por el resultado de su primera vuelta, y la decodificación de su frase dio como resultado una tarjeta de 65 golpes (-8), que lo dejó solo en la punta tras la primera vuelta del Abierto de la Mesopotamia, que pone en juego la Copa Personal.

Como sucede cada vez que el chaqueño se inspira en una cancha, los birdies se fueron acumulando, sobre todo en el tramo final: acertó en el 5, 8, 10, 11, 12, 13, 15 y 18. Fernández fue uno de los pocos que aprovechó un campo que se mostró accesible. Más allá del calor, que afectó el físico de los jugadores, y de algunos hoyos que castigan los tiros demasiado arriesgados, este par 73 tuvo facilidades en la ausencia de viento y en la buena recepción de los greens. Pero a la mayoría le costó encontrar el mejor camino.

Roberto Cóceres arrancó con "la víbora", un 67 que pudo haber sido mucho menos si hubiera encontrado algo de efectividad con el putter: "Hice 32 putts, demasiados", reflexionó Cóceres, el otro chaqueño que copó los primeros lugares. El tercer lugar quedó para Nicolás Sedler (68), un ex aficionado que después de un duro proceso de adaptación está encontrando buenos resultados.

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