Entre aciertos y errores, se vivió un partido inolvidable

Gimnasia (LP) y Colón igualaron 6 a 6; Sava, la figura, convirtió cuatro goles y Fuertes marcó tres
Gimnasia (LP) y Colón igualaron 6 a 6; Sava, la figura, convirtió cuatro goles y Fuertes marcó tres
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20 de marzo de 2000  

LA PLATA.- Gimnasia y Colón fueron protagonistas de una jornada histórica, inolvidable. Simplemente, por la igualdad en seis goles, un resultado atípico. Ambos ofrecieron un partido intenso, ayudado por los innumerables errores defensivos que le dieron al encuentro un elevado grado de emotividad. Cada ataque se convirtió en una jugada clara de gol y, dentro de ese panorama, el resultado final asomó siempre como incierto.

Colón desplegó en el primer tiempo un juego atildado, agresivo y muy compacto desde el medio hacia adelante. Defensivamente mostró una estructura totalmente diferente: estático, poco eficiente en los envíos aéreos y con notorias deficiencias para sacar o jugar la pelota dentro de su área.

De a poco, y favorecido por los errores defensivos de su rival, los visitantes impusieron su mejor manejo y una clara vocación ofensiva. Gimnasia no se pudo apartar de su desconcierto. Puso afán, generó algunas acciones de riesgo, fundamentalmente por el excelente desempeño de Sava, un volante improvisado en la función de puntero (por la ausencia de Diego Alonso). Pero fue tan opaco el rendimiento de los defensores platenses que no extrañó que Colón sacara tres goles de diferencia. Parecía el anticipo de una goleada.

No fue así. Sólo porque Gimnasia, con más voluntad que ideas, consiguió descontar y golpear el ánimo de su adversario en el momento más doloroso. Esa reacción, de alguien que estaba muy cerca del knock-out, le permitió recomponer un poco sus líneas, aunque atrás ni los cambios sirvieron para mejorar el pobre trabajo.

Colón perdió toda consistencia ofensiva. Acusó el impacto y sus líneas se resquebrajaron. Hasta aquellos jugadores desequilibrantes, como Fuertes y Enría, se desplomaron futbolística y anímicamente.

Gimnasia, con la fuerza arrolladora de Sava y de un criterioso Marcelo Gómez, comenzó a manejar la pelota con mayor precisión. Avanzó por los laterales (Favio Fernández fue el más utilizado) y procuró penetrar por el medio, donde aparecían espacios por la mala ubicación de Píccoli y Rodríguez Peña.

Esa deficiencia fue advertida por el técnico Osvaldo Piazza y, rápidamente, dispuso el ingreso de Pablo Morant. Y acertó, porque si bien no corrió las deficiencias, Morant llevó tranquilidad al conseguir una nueva conquista (quedaron arriba 5-3). La calma duró poco, porque el colorado Sava, la gran figura, anotó dos nuevos tantos para el 5 a 5.

Todo parecía terminado, pero... Colón se animó y empezó a llevar riesgo. Gimnasia se salvó varias veces; su rival también (por la buena labor de Irigoytía). Y Fuertes aumentó la tensión. Hasta que, en el último minuto, San Esteban, de penal, puso justicia en un partido inolvidable.

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