Envión sentimental

El mundial enfatizó el sentimiento nacionalista en Corea; el gobierno pretende que la gente mantenga el entusiasmo mostrado en el fútbol para transformar al país en una potencia económica
El mundial enfatizó el sentimiento nacionalista en Corea; el gobierno pretende que la gente mantenga el entusiasmo mostrado en el fútbol para transformar al país en una potencia económica
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28 de junio de 2002  • 09:42

SEUL.– La Copa del Mundo entró en la recta final y ahora es tiempo de cosechar, porque Corea utilizó el paso de los mejores futbolistas del planeta como vidriera para enseñarle al mundo las condiciones que la convirtieron en la 13ª potencia económica mundial. La tecnología, la red de comunicaciones y de transporte, la seguridad y las facilidades para el comercio fueron algunos de los puntos que los coreanos le mostraron con orgullo al mundo mientras la pelota rodó por las diez ciudades sedes.

Y al margen de los logros económicos, Corea enfatizó el sentimiento nacionalista. Hoy, los habitantes de este país se sienten más que orgullosos por lo hecho y tratan de mostrar al mundo esa pasión por los colores de su bandera, expresada a través del fútbol y trasladada a otros ámbitos.

Tres días atrás, el presidente Dae Jung Kim se reunió con sus ministros para planificar la estrategia post-Copa del Mundo, porque nadie quiere dejar pasar el impacto que provocó Corea con la organización del Mundial. La idea es ampliar el mercado para las exportaciones, expandir el negocio de las telecomunicaciones y promover a esta península como nuevo foco turístico asiático, entre otros puntos.

Sobre esto, el ministro de Comercio, Industria y Energía, Koo Hwan Shin, pronosticó que a partir de septiembre próximo los rubros que él controla crecerán un diez por ciento. La construcción del nuevo aeropuerto de Incheón, y los numerosos puertos distribuidos en distintas ciudades serán la salida de los productos coreanos hacia el mundo, con China como principal destino. Para ir tomando dimensión de lo que depara el futuro se prevé que 2002 dejará 165.000 millones de dólares por exportaciones.

El gran beneficiado por la organización de la Copa del Mundo para ampliar el mercado será el Ministerio de Información y Tecnología, ya que con la emisión de los 31 partidos realizados aquí expuso al mundo sus avances tecnológicos, además de ponerlos en contacto con el planeta. Cuando resta jugarse sólo un partido (Corea v. Turquía, por el tercer puesto), ninguna empresa, tanto televisiva como radial, se quejó por el servicio recibido, sino todo lo contrario, quedaron asombrados. A partir de los comentarios que difundirán los medios en más de 180 países, el ministerio tiene programado colaborar con las empresas locales para ingresar en nuevos mercados y desarrollar la tecnología de los teléfonos celulares y de Internet. Asimismo, la venta de la televisión digital para los hogares será el rubro que recibirá el mayor impulso para la comercialización.

Si el mundo de la finanzas ya había tomado a Corea como un socio importante en su desarrollo, ahora será Corea el que intentará insertarse más en esa familia que domina los negocios. La intención del Ministerio de Finanzas y Economía es organizar seminarios en varios mercados extranjeros con la finalidad de generar nuevas operaciones en Europa, los Estados Unidos y Asia. Londres, a partir del mes próximo, sería el punto de partida de esta iniciativa.

Durante un mes, Corea fue la capital del fútbol y los coreanos creen que ya es hora de convertirla en la capital del turismo asiático. Los centros de mayor atracción, como los palacios de Seúl; el parque de diversiones Everland, en Suwón; el parque nacional de Gyeryongsan, en Daejeón; el arte culinario de Jeonju; el templo de Jeondeungsa, en Incheón; la isla de Jeju; las playas de Busán y Ulsán, y los alrededores montañosos de Gwanju fueron mostrados en los videos promocionales de la Copa del Mundo y a partir de ellos se espera un crecimiento considerable de visitantes una vez que deje de rebotar la pelota.

Corea se prepara para un nuevo despegue y el gobierno quiere sacar rédito del nacionalismo que tomaron los ciudadanos gracias al seleccionado de fútbol para incentivar a la gente a confiar en el país, en trabajar por él y en invertir en él. Los funcionarios no quieren que el amor hacia la bandera se vea reflejado sólo en la moda (durante el mundial fueron un furor las polleras y las blusas diseñadas con la bandera coreana), sino en cada esfuerzo laboral.

Quieren que ese ejército de 5.000.000 de hinchas que salió a la calle a festejar el triunfo sobre España, en los cuartos de final, mantenga el mismo entusiasmo para transformar a Corea en una potencia.

De acuerdo con lo estimado, el futuro marcará el crecimiento del país asiático y más allá de las exportaciones, el turismo y el potencial tecnológico, el fútbol también ya aportó una porción a la torta, pues la consultora Hyundai Research Institute informó que la clasificación del seleccionado dirigido por Guus Hiddink le dará al país un beneficio económico de 77.800 millones de dólares.

No caben dudas, el Mundial fue un negocio redondo. O, mejor dicho, el primero de otros tantos que vendrán.

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