Es muy distinto a Palermo

Por Carlos Bianchi (*)
Por Carlos Bianchi (*)
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24 de marzo de 2000  

Una andanada de goles no llega por un designio de la vida, sino por capacidad y actitud. Frente a Blooming, de Bolivia, el juvenil Alfredo Moreno, no hay que olvidarse que esta película la está comenzado a rodar a los 20 años, desató toda su magia y dejó en claro que no se trata de un jugador cualquiera. Pero ojo: hay que tocar el cielo teniendo los pies sobre la tierra. Le convirtió cinco goles a Blooming, no a Manchester United.

Es una exageración decir que Moreno es el nuevo Martín Palermo. Sólo está en el primer kilómetro de su carrera y es prematuro compararlo con un delantero que tiene 100 goles en la primera división. Son dos jugadores distintos. Palermo es un goleador de raza. Moreno no tiene raíces como número nueve, ya que en las divisiones inferiores alternaba entre la delantera y el mediocampo, como número diez.

Para que todo goleador ande bien es necesario que el equipo lo pueda abastecer con situaciones de gol. Creo que ambas partes se ayudan mutuamente, porque tras la lesión de Palermo, por su lesión en los ligamentos de la rodilla derecha, Boca necesitaba imperiosamente un 9 que concretara las situaciones de gol.

Creo que aún no es atinado decir que Guillermo Barros Schelotto-Moreno sea la nueva formula del gol, como alguna vez lo fueron el Mellizo y Palermo. Sé que en los dos partidos que jugaron juntos desde el arranque -ante Chacarita y Blooming- se marcaron 10 tantos, pero no hay que perder la lucidez. En la historia de Boca pasaron miles de jugadores que tuvieron un buen verano o buen invierno, pero que sólo se quedaron en eso. No hay que creerse de inmediato que uno es Maradona. Mi deber es guiarlos para que eso no suceda y corregirle sus defectos.

Lo cierto es que Moreno ha progresado muchísimo. Siempre supe que era más nueve que diez. Tiene el olfato de goleador, toque y facilidad para crear. Es evidente que todavía le falta pulir el cabezazo, la pegada con la pierna izquierda y convertir los goles fáciles. Porque un gran goleador no puede permitirse errar los goles que están casi hechos. Una vez a Oscar Flores le dije: "Sabés lo lindo que es hacer esos goles que la tocás y te vas". Para el Turu, si no gambeteaba a dos o tres adversarios, el tanto no valía. Después comprendió el mensaje.

Todo depende de Moreno. Si no se marea con el entorno, hará una carrera excepcional.

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