Esos golpes que dejan cicatrices

Gastón Saiz De la Redacción de LA NACION
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19 de diciembre de 2009  

"El talento le sale por las orejas", opina el Gato Romero sobre el tucumano. Nada tan acertado. Pero también están los insondables de la mente. Sus allegados ubican la pérdida de la confianza del Pigu el día en que lo eliminaron del Accenture Match Play, disputado en marzo en Arizona. Llevaba a buen puerto el duelo del debut ante Justin Leonard, con un hoyo de ventaja, hasta que se produjo el quiebre.

En el hoyo 9, su rival llegó al green en cuatro golpes, uno de multa incluido. Andrés se complicó solo al pegar en forma espantosa con un hierro 9 al green, lo que lo obligó a hacer varios tiros de recuperación. En resumen: ambos terminaron ese par 4 con doble bogey, pero para el tucumano fue costosísimo. Perdió ese match 2 y 1 y empezó a fallar cortes cada vez con más facilidad, como si hubiese ingresado en un tenebroso laberinto. Ahí se derrumbó anímicamente.

A diferencia de este año, en 2010 tendrá objetivos claros: ante todo, sabe que deberá retener sí o sí la tarjeta. Resta saber si transformará esa presión en positiva o negativa.

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