Esta vez, el árbitro no incidió

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25 de junio de 2002  • 11:56

SEUL (De nuestros enviados especiales).- Probablemente estos 90 minutos del suizo Urs Meier no alcancen para serenar los ánimos en la Copa del Mundo. Pero al menos representan un alivio para un torneo vapuleado por la sumatoria de gruesos errores por parte de los árbitros, que se convirtieron en inesperados protagonistas de los encuentros.

En un partido en el que no abundaron las jugadas polémicas, de difícil sanción, el suizo realizó una tarea sobria, que merece la calificación de muy buena por parte de La Nacion.

Tras la polémica eliminación de España a manos de Corea, con dos goles legítimos no convalidados en favor de los europeos, todas las miradas en el estadio estaban puestas en Meier.

Como se mencionó, tuvo a su favor el hecho de que fue un partido sin complicaciones, correcto. No hubo jugadas controvertidas; nada fuera de la normalidad. Amonestó bien a tres jugadores: los alemanes Ballack (fuerte falta a Chun Soo en un contragolpe) y Neuville (simuló un foul en el área) y el coreano Min Sung (agarrón a un jugador teutón).

Tuvo algunos errores, es cierto, pero que no influyeron en el resultado ni en el concepto de su actuación. Trató de seguir de cerca las jugadas, aunque no siempre lo hizo. Y soportó bien cierta quisquillosidad en el público coreano ante algunas de sus decisiones, que no se había percibido antes. Fue, en síntesis, una muy buena labor, para evitar más polémicas.

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