Euforia y desesperación

Mientras en Ferrari sueñan con el título que se le niega desde 1979, en McLaren pretenden revertir el peor momento de los últimos años.
Mientras en Ferrari sueñan con el título que se le niega desde 1979, en McLaren pretenden revertir el peor momento de los últimos años.
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28 de marzo de 2000  

SAN PABLO.- La cara de Michael Schumacher cambió varias veces. Tras el extenuante triunfo en Interlagos, el piloto alemán festejó con todo el equipo Ferrari dentro del box. La alegría contagiaba a extraños. Mucha algarabía y una diferencia que ni siquiera era soñada por el más fanático de los tifosi: 20 puntos de Schumy contra ninguno de Mika Hakkinen (McLaren).

"Este año lucharé hasta el final." Michael Schumacher pronunció la frase después de una ducha, tras su segunda victoria del año. En el team de Maranello están convencidos de que este año será el de Ferrari.

El optimismo pareció acompañado por los 15.500.000 alemanes que vieron su triunfo por TV, además de que Hakkinen, su rival de McLaren, bicampeón y principal competidor por el título, abandonó en Australia y en Brasil.

Para colmo, McLaren sufrió un duro golpe con la desclasificación de David Coulthard del segundo puesto de Brasil, que será apelada por el team de Ron Dennis, que alega que la supuesta modificación de la configuración irregular del alerón no dio ventaja deportiva a la máquina del escocés.

La configuración fuera de reglamento, afirma McLaren, se produjo por "daños estructurales en la superficie del chasis y en los propios chasis debido a que las paredes laterales del alerón anterior giraron alrededor de su eje".

La desclasificación de Coulthard provocó que McLaren haya desaparecido de las posiciones del campeonato, pues sus dos autos habían abandonado en el GP de Melbourne.

Tras la nueva clasificación de Brasil, que subió a Giancarlo Fisichella (Benetton), Heinz-Harald Frentzen (Jordan), Jarno Trulli (Jordan), Ralf Schumacher (Williams) y al novato inglés Jenson Button (Williams), del segundo al sexto lugar, también variaron las posiciones del campeonato.

"Tal vez lo de Brasil fue todavía más bello que lo de Australia, porque aquí superé a Hakkinen", dijo Schumacher, feliz porque también Ferrari mejoró en la partida, "gracias al trabajo" del piloto de pruebas Luca Badoer, agregó el alemán, que ahora se preocupa por agradecer a cada uno de sus compañeros de equipo y busca borrar su imagen de arrogante.

Sorprendido por los problemas de confiabilidad de McLaren, Schumacher admitió que él también podría haber sufrido los problemas que provocaron el abandono de Barrichello, la nota decepcionante del GP de Brasil, como lo reflejaron ayer los diarios locales.

Entre la euforia, el que puso un paño de frialdad fue el director deportivo de Ferrari, Jean Todt: "Todavía quedan 390 puntos" por disputar, aunque el optimismo se refuerza por lo menos para la próxima carrera, en Imola.

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