Fe a la turca

El entrenador de Turquía, Senol Günes, se mostró ambicioso y confía en una victoria en la semifinal de mañana, ante Brasil; pidió que los árbitros no vuelvan a equivocarse, como en el choque de la primera rueda
El entrenador de Turquía, Senol Günes, se mostró ambicioso y confía en una victoria en la semifinal de mañana, ante Brasil; pidió que los árbitros no vuelvan a equivocarse, como en el choque de la primera rueda
Claudio Mauri
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25 de junio de 2002  • 12:17

SAITAMA, Japón.- Senol Günes disfruta de una revancha personal, pero no sale a devolver los misiles con que lo atormentó la prensa y parte de la pasional afición turca.

Ni siquiera haber conducido al seleccionado de Turquía a un Mundial después de casi 50 años de ausencia eximió al director técnico de ser acusado de blando -en esto se le achaca que comparte el poder con el capitán Hakan Sukur- y de impopular en un país que respira fútbol de manera furiosa. No tiene el carisma de sus dos predecesores, Mustafá Denizli -llevó al equipo hasta los cuartos de final de la última Eurocopa 2000- y Fatih Terim, que con Galatasaray obtuvo la Copa UEFA (el primer trofeo internacional turco en el nivel de clubes) y luego fue conquistado por el poderío económico del calcio italiano.

Pero esta campaña histórica de Turquía redimió a Günes, que incluso supera a su propia predicción, ya que antes de venir a Oriente había dicho: “Los cuartos de final están a nuestro alcance”. El listón se elevó a la semifinal que mañana sostendrá frente a Brasil. Y Günes, durante la última conferencia de prensa ofrecida en el Urawa Royal Pines Hotel, se mostró más ambicioso: “Ya usamos nuestro derecho a perder un partido en el Mundial (en referencia a la caída frente a Brasil en el debut); esta vez le tocará a Brasil, que nos ganó sin merecerlo”.

Antes de que se formularan las primeras preguntas, Günes hizo su propia introducción: “Amo el fútbol, porque tiene la capacidad de reunir a toda clase de gente, sin distinción de raza ni de religión”. Dentro de esa perspectiva, el caso de Turquía es especial, ya que es el primer seleccionado musulmán en arribar a la semifinal de un Mundial.

Günes salió en defensa de las posibilidades de su equipo: “No vinimos al Mundial de casualidad, sino porque trabajamos duro. Aprovecharemos la experiencia que acumulamos en el torneo y nuestro hambre de triunfo frente a Brasil. Ambos equipos están llenos de figuras con grandes cualidades técnicas, pero el que tenga más voluntad de ganar hará la diferencia”.

El entrenador admitió que el fútbol turco siempre fue admirador del estilo brasileño y que la gente se hace hincha de los verdeamarelos en cada Mundial: “Admiro la forma de juego brasileña. Por mucho tiempo, las playas de Río de Janeiro fueron cuna de los astros del fútbol mundial, pero a partir de ahora, las playas del Mar Negro serán conocidas por la misma razón”.

El Brasil-Turquía de la rueda clasificatoria fue uno de los primeros partidos en desatar la cascada de errores arbitrales, con un penal mal sancionado en favor del conjunto de Scolari y la simulación de Rivaldo para que expulsaran a Unsal. Sobre esas situaciones, Günes expresó: “Espero que Rivaldo no haga lo mismo, porque fue algo deshonesto. También deseo que los árbitros no caigan en nuevas equivocaciones”.

El conductor no despejó la duda que se plantea por el mal momento de Sukur y el aporte de su reemplazante, Ilhan Mansiz, autor del gol de oro ante Senegal. “Tengo dos opciones y cualquiera puede ser válida”, expresó Günes, que ya habría optado por mantener a Sukur por respeto a su trayectoria y su condición de caudillo.

El respaldo de esposas y Novias

SAITAMA, Japón (De un enviado especial).- Tuvieron que armar el viaje de apuro, porque no estaba previsto que vinieran a Japón. Pero un grupo de esposas y novias de los jugadores de Turquía se instaló desde ayer en Tokio, para sumarse al contingente de alrededor de 500 compatriotas que está acompañando al seleccionado por tierras orientales. Obviamente, ese mínimo respaldo no representa la tremenda euforia que se vive en Estambul, Ankara y demás ciudades otomanas. Si bien los futbolistas del plantel se imaginan los desbordantes festejos que se suceden en su país, aquí sólo tuvieron oportunidad de ver unas imágenes a través de un resumido informe de la cadena televisiva norteamericana CNN.

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