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Flushing, la última cita y con un cóctel de atracciones

Hoy comienza el cuatro Grand Slam del año; Sampras y Agassi deberán pelear con la nueva generación; quién podrá discutirle el título a Venus Williams es la gran apuesta entre las mujeres.
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28 de agosto de 2000  

NUEVA YORK.- En el mundo del tenis, la originalidad ya remanida del fin del milenio a la que recurrieron los organizadores de cada una de estas escalas selectas empezará a vivir su capítulo final. La ciudad de los rascacielos, esa que nunca duerme, pondrá en marcha la última de las grandes citas de la temporada 2000: el US Open, el torneo de Grand Slam del movimiento incesante y el que más dinero reparte en el circuito profesional.

Un torneo especial por donde se lo quiera mirar. Porque tiene el sabor de ser el primero después del récord de 13 conquistas en los grandes que en Wimbledon consiguió Pete Sampras, cuarto preclasificado, que regresa a Flushing Meadows tras dos años de ausencia, con ganas de borrar el recuerdo de una repentina hernia de disco que lo obligó a un retiro forzado en la temporada última.

También será distinto para Andre Agassi, el otro ídolo local, primer favorito y campeón aquí en 1999. Después del título en Australia, en enero último, el Kid de Las Vegas no concretó más éxitos en el circuito. Ya repuesto de un accidente automovilístico en su ciudad natal y a casi un año del promocionado romance con Steffi Graf, su presencia siempre es un toque de alerta en el cemento neoyorquino.

Claro que no todo pasa por el prisma norteamericano. Este puede ser el torneo que marque el punto definitivo de despegue para una camada a la que sólo le faltan pocos pasos para tomar el control del tenis masculino. Tan grande es la sensación que la ATP ayer hizo una presentación -llamada Pelotas nuevas, por favor- apuntando a ese objetivo. Y si repasamos la nómina de preclasificados, se verá que hay seis latinoamericanos -formados en la escuela del polvo de ladrillo- entre los 16 favoritos.

Muchos de ellos ya hicieron méritos suficientes sobre las canchas duras, como el brasileño Gustavo Kuerten (2º), el ruso, criado en Valencia, Marat Safin (6º), los españoles Alex Corretja (8º) -los tres animadores de la temporada norteamericana- y Juan Carlos Ferrero (12º), el ecuatoriano Nicolás Lapentti (16º) y... el hombre que encabeza la Legión Argentina, Franco Squillari (13º, su misma ubicación en el ranking mundial), el primer tenista de nuestro país que accede a un lugar entre los cabezas de serie desde 1990, año en el que Martín Jaite había sido sembrado en el 16º lugar.

Squillari no estará solo. Aquí también participarán Mariano Puerta (18º), Gastón Gaudio (26º), Juan Ignacio Chela (57º), Agustín Calleri (76º) y Hernán Gumy (97º). Mariano Zabaleta, el otro integrante de la Legión, no jugará aquí pues está lesionado en un tobillo.

Vayamos a las chicas. Por nuestro país estarán Paola Suárez y Florencia Labat, que afrontará su última participación en un torneo de Grand Slam, pues se retirará del circuito después de los Juegos Olímpicos de Sydney.

La lucha en el primer mundo femenino también promete ser atractiva. ¿Podrán Martina Hingis (1a) y Lindsay Davenport (2a) desbancar el poder de las diosas de ébano, Venus (3a) y Serena Williams (5a)?

Ese es el gran interrogante que genera debates, por aquí, entre los amantes del tenis. La supremacía de las chicas Williams aumenta día tras día. Tanto Serena, la última campeona, como Venus, reciente vencedora en Wimbledon, son las dominadoradas de las últimas semanas del circuito. Con un agregado especial para la mayor de las hermanas: no pierde un partido desde que comenzó su participación en Wimbledon. Cuatro torneos ganados sobre cuatro disputados. Algo más: en todo el año, no perdió un encuentro sobre cemento.

Un párrafo especial para la atracción fatal de todos los torneos: Anna Kournikova. A pocos le importa que no haya ganado un torneo. La gente simplemente pide que venga, sin contar el resultado final de su participación. Y ella lo sabe: la marketinera blonda nacida en Rusia ya estuvo de paseo por aquí. Esta vez sin su madre, Alla, pero de la mano de Sergei Federov, el jugador de hockey sobre hielo con el que supuestamente está comprometida.

Arranca el US Open y los jóvenes amenazan con quedarse con todo. Tanto entre los hombres como en las mujeres. Habra que ver si dentro de dos domingos cumplen con el famoso slogan: que los triunfos tengan el sabor de la nueva generación.

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