Fontana, ante una excelente posibilidad

Por Alfredo Parga Especial para La Nación Deportiva
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23 de marzo de 2000  

No hay mal que por bien no venga. Supuestos especialistas en esta cosa de sentencias y retruécanos de sentencias, nunca deja de parecer un experto que recitará impávido: "Ni cuerpo que lo resista".

Lo primero viene a cuento de Norberto Fontana y su ingreso en el CART, después de golpearse las narices dos o tres veces con la esperanza de la F. 1. Que Sauber jugaba con el apuro y el desconocimiento. Que Minardi lo tentaba sin tentarlo. Y que al fin quedaba a un lado, con las manos vacías y seguramente preguntándole a su sombra si aquello que había hecho valía la pena...

Insisto. Lo de "no hay mal que..." se le aparece al piloto de Arrecifes con esto del CART por varios motivos que son fácilmente descubiertos no bien uno se interesa por ese medio mundo del automovilismo norteamericano que comparte con la INDY la torta automovilística del Norte.

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El CART de estos días coloca en la pista máquinas que entre sí guardan muy suaves diferencias, lo que permite razonar que la categoría es propicia para que quien sea más rápido manejando o mejor o más completo, tenga más posibilidades de ganar.

No hay diferencia notables -teóricamente- en los rubros de motores y caucho y el plano de equivalencia permite el juego de corredores con muchos años de experiencia en la velocidad con novatos que con fundamento -caso Fontana- se atreven a competir con aquéllos. De tal confrontación de extraerán las conclusiones de demostrativos resultados, indicadores para saber dónde se encuentra parado cada uno de las tres docenas de hombres que, término medio, se mueven un año con otro.

Como para alcanzar el más alto grado de paridad, el campeonato de este año llega casi al equilibrio de circuito en óvalo con tormentosos trazados callejeros. O sea la velocidad a todo girar, casi sin freno y con una única velocidad, matizada con el sesgo brusco y apretado de calles y avenidas que como cualesquiera calle o avenida que se respete por el Norte, van y vienen como quieren. Y donde manejar un coche de carrera de casi 800 caballos de potencia, más que un problema puede transformarse en un acertijo que únicamente saben resolver cabalmente los que saben. Y más. Se cobra muy bien. Sobre todo si se clasifica bien adelante. Y en la última carrera, la recompensa es millonaria. Por eso, ganar en CART...

A esta altura, usted sabe positivamente a dónde apunto y cómo voy. Fontana hasta ahora jugó sus huesos en varias categorías. Por varios países, como base y hasta por distintos continentes. Ha tenido que hacer antesalas y preparar carpetas durante tantas horas como las que gastó en correr. Y en una de esas, si Fontana hace un balance de sus fatigas deportivas, no puede exhibir un balance económico con notorio saldo positivo. Aunque la cosa para Fontana no corra por ese andarivel, principalmente.

Pues bien; aquí está el CART. Con la posibilidad de correr contra todos, sin que ninguno monte el caballo del comisario. Con un auto hecho por un argentino -Juan Della Pena- que artesanalmente sabe hacer las cosas. Con la TV, que seguirá todas las realizaciones de la categoría para que Fontana se muestre, acaso como nunca pudo hacerlo antes.

En una de esas Fontana gana -si ganara- lo que no pudo ganar nunca. ¿Quién le dice?

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