Froome: el gentleman cuestionado que volvió a ganar el Tour

El británico de origen keniata, de 30 años, que se consagró en Champs Elysées, superó una enfermedad debilitante; como tantos ciclistas, enfrentó acusaciones de doping
El británico de origen keniata, de 30 años, que se consagró en Champs Elysées, superó una enfermedad debilitante; como tantos ciclistas, enfrentó acusaciones de doping
Andreas Zellmer
Stefan Tabeling
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27 de julio de 2015  

PARÍS.- Simpático y reservado, Christopher Froome es un "gentleman", un tipo de modales perfectos. Pero el campeón del Tour de Francia 2015 no quiere engañar a nadie con su imagen pública.

"Intento ser lo más agradable posible, pero no tomen eso como una debilidad", señala el ciclista británico de 30 años. Y sus rivales saben perfectamente a qué se refiere.

Froome encontró siempre, durante las tres semanas del Tour, una respuesta en su bicicleta. Incluso en sus peores momentos, sufriendo en las empinadas cuestas de Los Alpes. Quizás un resfrío tuvo la culpa de ese ligero descenso de su rendimiento.

De peleas fuera de la carretera también sabe el delgado corredor, que hace algunos años sufrió de esquistosomiasis, una enfermedad debilitante.

El británico se enfrentó a Vincenzo Nibali, el campeón de 2014, en la sexta etapa, cuando acusó al italiano de haber provocado una caída. Dos días antes del final del Tour las diferencias entre ambos crecieron: Nibali lanzó un ataque en Los Alpes justo después de que Froome tuviera que parar su bicicleta por un problema mecánico.

"Algo así no se hace. Es antideportivo", señaló Froome. Nibali aceptó las palabras de su rival y aseguró que no lo volvería a repetir.

En el asfalto tuvo que luchar con el colombiano Nairo Quintana, Nibali o los españoles Alejandro Valverde y Alberto Contador. Pero Froome también tuvo muchos rivales que no iban en bicicleta.

El ciclista británico, nacido en Nairobi (Kenia), rechazó en todo momento las vagas acusaciones de doping de ex ciclistas como Laurent Jalabert y Lance Armstrong.

Froome se negó a aceptar ese tipo de comentarios, vertidos por parte de un sancionado de por vida por doping -Armstrong- y de un ciclista que consumió EPO -Jalabert.

"Pasaron muchas cosas que nada tenían que ver con la carrera. Y eso nos unió como equipo", señaló el jefe de filas del Team Sky, que controló en todo momento al pelotón.

Las sospechas de doping no son nuevas para Froome. Le persiguen desde que en 2013 ganara su primer Tour. Y ello provocó que algunos aficionados lo odien. El maillot amarillo fue atacado con orina y con escupitajos en la última semana de competición.

El diario The Times lanzó después un consejo para los detractores de Froome: "Si los franceses no quieren a un ganador del Tour británico, deberían llevar la carrera a otro sitio: quizás el Tour de Alemania".

Una actuación extraordinaria en Los Pirineos, en la subida a La Pierre Saint-Martin, bastó para que mucha gente empezara a dudar de la capacidad física de Froome.

El sábado explicó el por qué de su victoria aquel día: "Tres semanas antes del Tour fui a entrenarme allí y elegí ese lugar para un gran ataque. El perfil de los últimos cinco kilómetros era ideal para mí. Esa fue mi táctica para el Tour".

La táctica fue perfecta. En Saint Martin entró en meta con 1m4s minutos de ventaja sobre el combativo Quintana, cimentando la victoria que se confirmó ayer en los Campos Elíseos de París.

Froome, de 68 kilogramos y 1,86 metros de altura -un cuerpo prácticamente de huesos y piel-, espera alargar su supremacía.

"Voy a seguir intentándolo hasta los 36 o los 38 años, hasta que el cuerpo aguante", dijo. Pero también admitió haber "muerto mil veces" durante el ataque que lanzó Quintana en el Alpe d'Huez.

No sólo su sueldo -cercano a los cinco millones de euros al año- lo propulsa en el asfalto. Entrenamientos duros, privarse de ciertas cosas, conocer los límites de su cuerpo... Y en breve será padre por primera vez. Un nuevo reto para el simpático "gentleman" campeón del Tour.

"pasé momentos duros; no lo puedo creer"

"He sobrevivido momentos muy duros en el Tour. Por eso el maillot amarillo es muy especial. La primera vez fue un sueño hecho realidad. Y ahora se volvió a concretar. Casi que no lo puedo creer", dijo Froome tras el triunfo.

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de las últimas cuatro versiones de la prueba ciclística más prestigiosa del mundo las conquistaron británicos; además de la que finalizó ayer, Froome ganó en 2013, y en 2012 se impuso Bradley Wiggins.

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