Fue como ganar una final

La presión de tener que vencer por dos goles multiplicó la alegría y la emoción en los festejos de Ellerstina
Xavier Prieto Astigarraga
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7 de diciembre de 2009  

Lo que es el Argentino Abierto... Ellerstina, que se había coronado en Tortugas y en Hurlingham, había tenido tranquilos festejos. En los podios era difícil fotografiar a sus cuatro integrantes sonrientes a la vez. Valoran ambos torneos, quizá como ningún otro equipo, pero sus jugadores son más bien introvertidos.

Lo que es el Argentino Abierto... Gonzalo Pieres (h.) ofrecía en los palenques una sonrisa de oreja a oreja y la voz un poco ronca. "Grité por desahogo, porque teníamos una presión muy grande", explicó. Hasta tenía algo húmedos y enrojecidos los ojos. "Siempre me emociono cuando gano...", señaló. Pero lo cierto es que casi nunca se ve así a Gonzalito.

Es que Ellerstina no sólo llegó a la final; también arrojó bien lejos esa mochila llena de cascotes que implicaba la obligación de imponerse por al menos dos goles a Pilará y viniendo de una actuación preocupante (13-14 vs. Indios Chapaleufú II). "Me tenía fe, pero siempre el miedo está. Teníamos miedo de otro error", se descargó el Nº 2, que entendió que el defensor del título volvió a ser el de antes. "Recuperamos todo: hablar, caballada... Es muy difícil dominar los ocho chukkers, pero el equipo volvió a ser una máquina. Es un placer jugar con este equipo", celebró.

Gonza reía brevemente ante comentarios o felicitaciones. Estaba feliz. Entre La Dolfina y La Aguada no prefirió rival. "El que sea", respondió. "Estamos contentos de estar en la final. El año pasado, llegamos más fácilmente", añadió. Y se le pidió una comparación: si al ganar la definición de Palermo 2008 tenía 100 puntos de alegría, ¿cuántos poseía tras este éxito? "Noventa", sonrió por enésima vez.

"Mil", pronosticó Pablo Mac Donough sobre cuántos de esos puntos tendría si ganara esta próxima final. "Nos costó este Abierto, tuvimos puntos flojísimos. Es difícil mantener cabeza y caballos durante toda la temporada", justificó. "Hoy, 500 puntos", mensuró su alegría del momento. Y expuso el porqué: "Jugamos tratando de no pensar en que teníamos que ganar por dos goles y, sí, en intentar ganar cada chukker, pero en el subconsciente tallaba lo otro. Es que el partido era de vida o muerte en el Abierto".

"Hay que agradecer a Chapaleufú II, que nos provocó un punto de inflexión porque fue un baldazo de agua fría. Cambiamos la actitud y recuperamos confianza", apuntó el Nº 3, que expresó: "Es lindo jugar con La Dolfina, pero todos los rivales son iguales de duros" y usó cinco caballos con varias esperas.

En achicar la lista de montados respecto de la caída contra los Heguy halló Juan Martín Nero parte de las razones del éxito de ayer. "Actitud, cabeza", agregó como claves. "Vino bien lo de Chapa II, pero no es lo ideal. Tampoco puede pasarnos tener un parcial de 0-6 como el de hoy, pero reaccionamos. Hubo momentos buenos y otros malísimos, pero estoy contento por el funcionamiento en general; miramos primero el hombre y después la bocha", analizó el back, otra vez destacado.

"Diría que otros 100 puntos", midió su satisfacción. "Hoy vamos a festejar. Hay que festejar", completó. Es que Ellerstina ganó una semi con sabor a final. Claro que le queda la verdadera...

4 finales de Palermo alcanzó Ellerstina desde 2005; ganó dos y perdió una

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