D'Alessandro y Tevez, unidos por el pasado y el presente: ¿jugarán su último superclásico?

Tevez y D''''Alessandro, una amistad que trasciende la rivalidad
Tevez y D''''Alessandro, una amistad que trasciende la rivalidad Fuente: Archivo
Gustavo Ronzano
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5 de diciembre de 2016  • 11:26

Allá en Patras, corazón del Peloponeso, donde había armado su refugio el seleccionado, el sueño de gloria los encontró juntos, formando parte del mismo equipo, con la camiseta celeste y blanca. Ahora vuelven a cruzarse, en otro superclásico que quizás sea el último con ambos en el verde césped. Porque el futuro inmediato asoma con un signo de interrogación en las vidas de Carlos Tevez y de Andrés D’Alessandro . Sobre todo del hombre de River . Una docena de años atrás, en cambio, fue el tiempo de las certezas, cuando llegó el oro olímpico en Atenas 2004, el primero en la historia del fútbol argentino, que los tuvo como protagonistas estelares.

Mientras D’Alessandro era el nexo entre los mediocampistas (Luis González, Javier Mascherano y Cristian González) y los delanteros en aquel 3-3-1-3 de Marcelo Bielsa, Tevez llegaba por el centro del ataque, con Mauro Rosales a su derecha y César Delgado a su izquierda. Siempre la misma formación inicial, que completaban Germán Luz, Fabricio Coloccini, Roberto Fabián Ayala y Gabriel Heinze. Javier Saviola solía entrar en el segundo tiempo en ese equipo al que finalmente le sobró paño para consagrarse sobre suelo griego.

“No sé si seguirá en Boca . Me preocupa. Vamos a aprovechar estos días del viaje a Sevilla para charlar con Carlitos. Se acerca fin de año, en diciembre se va a casar, veremos…”, decía el presidente de Boca, Daniel Angelici, el mes pasado antes del amistoso con el equipo de Jorge Sampaoli. Si antes de la eliminación de la Copa Argentina (con la consecuente imposibilidad de acceder a la próxima Libertadores) habían aparecido ciertos síntomas de fin de ciclo en torno a Tevez, en noviembre la tendencia se acentuó.

Pero en Sevilla el Apache la rompió, anduvo de muy buen ánimo según se filtró, dejó trascender que pensaba seguir en Boca el año que viene y al volver recuperó su nivel en el campeonato; levantó él en particular y el equipo en general, ahora con el impulso renovado a partir del regreso de Fernando Gago, clave ante San Lorenzo y figura excluyente frente a Racing. Ahora sobrevuela una posible oferta del fútbol chino para llevárselo. Se verá.

Por el lado de D’Alessandro las cosas no son diferentes, más allá de la continuidad del equipo de Marcelo Gallardo en la Copa Argentina y el acceso a esa final que otorga el tan ansiado ticket a la Copa Libertadores. Al contrario. Su regreso al fútbol brasileño es más que una chance posible, teniendo en cuenta la gran distancia que hay entre ambos escenarios desde el punto de vista económico. Pero no sólo eso. Al margen del dinero y del deseo de su familia por retornar a un ámbito en el que los D’Alessandro fueron muy felices, está la cuestión futbolística.

Sabe D’Alessandro que a los 35 años tiene mucha competencia en un plantel como el de River en el que, entre todos los mediocampistas zurdos que hay, también pide pista el juvenil Tomás Andrade, a quien no en vano bautizaron como “D’Alessandrito” por los pasillos del Monumental. Y el proyecto del Inter, incluso perdiendo la categoría, es recuperarlo para que sea la bandera de la reconstrucción del conjunto de Porto Alegre.

La relación con sus entrenadores es otro factor que los emparenta a Tevez y a D’Alessandro. No es que se llevan mal con Guillermo Barros Schelotto y con Marcelo Gallardo, respectivamente. Pero tampoco tienen una gran afinidad. Se trata de lazos profesionales en ambos casos, y punto.

Mientras tanto, el futuro puede esperar. Aquellos cracks de oro olímpico, aquí y ahora ya juegan un nuevo River-Boca. Una historia en sí misma dentro de esa gran historia llamada superclásico.

pl

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