A mano: Chacarita y Unión, sin diferencias en San Martín

El equipo de Carlos Babington no supo definirlo y, de no haber contado con la figura de Navarro Montoya, hubiese perdido; el empate 1 a 1 le sirvió para cortar una racha de cuatro derrotas seguidas
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18 de mayo de 2003  

Estuvo linda la tarde en San Martín. Cero grado de sensación térmica, dedos entumecidos y rostros que bien podrían aparecer en el documental "El peor día para ver un partido de fútbol". Más allá de eso, el empate 1 a 1 entre Chacarita y Unión -postergado de la undécima fecha del Clausura- tuvo algunas cositas para destacar: el Mono Navarro Montoya, a los 37 años, sigue siendo uno de los mejores arqueros del fútbol argentino; el equipo de San Martín mereció ganar, y el punto dejó conformes a los santafecinos.

Chacarita, que ayer cortó la peor racha desde que volvió a primera, en 1999, con cuatro derrotas seguidas, es varios equipos a la vez. Cuando defiende se muestra inseguro, falto de coordinación y con errores individuales que le cuestan caro, como la pifia de Romero, que estaba haciendo un relevo en el contraataque de Unión que terminó en el gol del Mago Capria. Cuando tiene la pelota en el medio la maneja con criterio, hasta que a algún jugador se le juntan los cables y saca un pelotazo sin sentido. Cuando ataca, y los hilos los maneja Matías Delgado, como en todo el primer tiempo, llega con claridad; cuando la pelota no pasa por sus pies o él se diluye en la intrascendencia general, el equipo naufraga en un mar de dudas.

El local debió irse en ventaja al descanso. Siete situaciones claras de gol, ninguna acertada, salvo una de Furios tras un remate de Delgado que terminó en la red, pero fue anulada por off side por el árbitro Favale. Unión fue la contracara: una oportunidad, un gol, y casi se lleva algo más con un tiro libre de Capria (similar al que le marcó a River el último fin de semana), que pegó en el travesaño en la segunda incursión del ordenado equipo santafecino en ataque, a los 31 minutos de juego.

El segundo tiempo fue malo, porque Unión se refugió en el fondo para salir de contraataque y Chacarita, errático, desanimado, no sabía cómo entrarle. Romero y Rivero jugaron su peor partido del año, y Rosada y Mignini alternaban buenas y malas. Del otro lado, la tranquilidad de Capria (ovacionado por todo el estadio), la velocidad de Giménez y la movilidad de Islas complicaban siempre, pero llegó la jugada que cambió todo. Ríos se escapó solo por la derecha, acompañado por Islas en el medio; eran dos contra Navarro Montoya. El Mono se quedó parado, esperó ese segundo clave que le da su experiencia y le tapó el remate a Ríos. Chacarita reaccionó, Torales aguantó la pelota, tocó para Bevacqua (reemplazó al insulso Astudillo), éste se la devolvió y el paraguayo puso el merecido empate de zurda.

Pero faltaba más: en el último minuto, Alejandro González cabeceó solo dentro del área chica; no se sabe cómo, pero el Mono ya se había tirado antes hacia su derecha y se quedó con el festejo.

Babington: merecimos más

El entrenador de Chacarita, Carlos Babington, se mostró conforme con la tarea de su equipo y sostuvo que el empate fue un resultado exiguo en su segundo partido en el banco funebrero. "Creamos diez situaciones de gol. Nos faltó embocarla, es cierto, pero lo importante es crear las opciones, sobre todo teniendo en cuenta que en mi debut no hicimos casi nada en función de ataque. Merecimos más que Unión."

Carlos Fernando Navarro Montoya, la figura del partido, comentó: "En el primer tiempo pudimos haber marcado tres o cuatro goles, y ellos, en un contragolpe aislado, nos marcaron el primer gol. Insistimos, pero no se nos dio; el gol de Torales fue un premio al esfuerzo de todos los muchachos del plantel".

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