A paso firme: Racing venció con autoridad

Con varios pasajes de muy buen juego, la Academia superó a Gimnasia por 1-0 en Avellaneda; Sebastián Romero hizo el gol
Diego Morini
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29 de febrero de 2004  

Justificado con momentos de muy buen juego, Racing va montado a una ilusión. Por cuestiones de calendario (hoy se jugará el resto de la fecha), el Apertura lo ve en lo más alto. Pero más allá de estos efectos hoy secundarios, lo más saliente es que la Academia sustentó en sus hombres más hábiles el triunfo ante Gimnasia por 1-0, un resultado que pareció demasiado avaro por lo visto.

Arrancó Racing con un ritmo frenético y con muchos jugadores en posición de ataque. Esa aceleración tomó por sorpresa a Gimnasia, que se refugió en cierta mezquindad y dispuso sólo a Rueda como único con vocación ofensiva. La Academia se apoyó en una defensa sólida, mostró buena salida con Pinola, aprovechó los laterales con Romero y Mariano González y generó buen juego con Gastón Fernández.

De entrada, un milagro llamado Olave frenó la avalancha de gol de los hinchas locales. Con la pierna, el arquero sacó un cabezazo de Lisandro López, tras un centro de Mariano González. Siguió Racing imponiendo vértigo y otro cabezazo, de Fernández en posición clara, terminó desviado.

La Gata inventó otra genialidad por la derecha a los 20 minutos, pero su pase al medio no pudo ser aprovechado por Casas.

Gimnasia penaba de la mitad de la cancha hacia atrás, pero estaba expectante por algún contragolpe, como ese de Rueda que corrió 30 metros y su disparo quedó en las manos de Cuenca. Enseguida, un remate cruzado de Licht paralizó por segundos los corazones académicos. Pero fueron apenas reacciones aisladas.

Olave continuó afianzando su seguridad bajo los tres palos del conjunto platense. Como cuando le tapó un derechazo cruzado a La Gata Fernández. Racing se permitió algunos lujos, pero no encontraba la precisión adecuada.

Se soltó un poco Gimnasia en el segundo tiempo, como para no hacerle todo tan simple a Racing, que igual siguió inquietando.

Olave volvió a lucirse volando para sacar un impecable tiro libre de Fernández. Y enseguida, La Gata se perdió un gol increíble: llegó relamiéndose de frente al arco para pegarle de primera y su zurdazo salió pifiado.

Maduraba el gol de Racing. Y llegó el grito, mitad error de Gimnasia, mitad acierto individual de la Academia. Chirola Romero interceptó un pase fallido de Licht, avanzó unos metros y clavó el zurdazo desde afuera del área (sin gritarlo, en recuerdo de su paso por el equipo de La Plata). Si había algo que faltaba en el partido era el gol de Racing. Ahora se respiraba un aroma a justicia en Avellaneda.

Gimnasia entendió que si no se apresuraba y modificaba su pensamiento, los tres puntos quedarían en casa. Ello coincidió con que la Academia frenó el ritmo avasallante, producto de las salidas de Casas y de González y el circuito creativo de Racing perdió piezas clave.

Furchi ignoró un penal de Pinola a Bartelt (hubiera sido un premio exagerado la igualdad) y luego Olave, de tarea casi perfecta, le ahogó el grito a Fernández en un mano a mano. Y al final, un tiro indirecto en el área para Gimnasia terminó con Bartelt pifiando una situación inmejorable.

No hubiera estado mal una diferencia mayor. Racing no mereció un final con varios sobresaltos. La Academia lo argumentó con momentos de buen fútbol durante gran parte del encuentro. Esa fue su carta decisiva.

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