Aburrido empate en La Plata

Gimnasia y Esgrima y Rosario Central terminaron 2 a 2
(0)
10 de diciembre de 2001  

LA PLATA.- Fue desprolijo, impreciso y sólo los goles alcanzaron para quebrar momentáneamente tanto aburrimiento. Central aportó mejor fútbol, mayor seguridad con la pelota, pero en ofensiva fue tan endeble como Gimnasia. Hubo poca agresividad, escasa creatividad y nada de ambición. Sólo un 2 a 2. Un empate justo, aunque el equipo visitante estableció una muy leve superioridad.

Un solo jugador marcó la diferencia: Juan Antonio Pizzi. Tirado atrás, fue receptor, armador y, además, goleador. No obstante, lo suyo no prosperó como para mover al equipo con orden, hacerlo más eficaz y más afiatado en su desempeño, que se convirtió en un deslucido juego asociado. Simplemente, porque nadie supo acompañarlo en su propósito de concretar un adecuado trabajo colectivo.

Lo de Gimnasia fue aún más grave. Líneas separadas, muy distantes del medio hacia adelante. Fue desprolijo, inseguro con el balón en su poder y terminó a los pelotazos para un enredado Enría y un contenido y bien marcado Sava. El resto, exceptuado el arquero Enzo Noce, que realizó un buen desempeño, cometió más equivocaciones que aciertos.

El equipo de Griguol fue rudimentario en el manejo de la pelota, demasiado impreciso y confundido en el momento de atacar. Se metió en un túnel oscuro del que nunca pudo escapar, aun en ventaja, ya que no la pudo sostener más de un minuto.

Central se perfiló al principio con un poco más de decisión, ayudado por el entusiasmo de Becerra, muy veloz y diestro, pero que gradualmente fue decayendo en su despliegue.

Y, a través de una jugada suya, apareció Pizzi, se adelantó a sus marcadores y definió con un remate rasante. Sin embargo, Gimnasia equilibró el juego a pesar de su tarea irregular. Y la igualdad llegó con un cabezazo de Sava.

El segundo tiempo apareció un partido más abierto, aunque siempre mal jugado. Messera necesitó de una carambola para desnivelar el marcador, tras rozar su disparo en Daniel Díaz y descolocar al arquero. Después, la esperanza de un juego más peleado y abierto.

Todo fue efímero, porque al minuto igualó definitivamente Pizzi con una definición impecable: entró solo por la izquierda y remató cruzado contra el poste. Un buen gol, demasiado para un partido que nunca tuvo brillo.

El futuro de Griguol

El destino de Carlos Griguol es incierto. Bajó sus pretensiones económicas para la renovación contractual con Gimnasia, pero no es suficiente. El entrenador deja de percibir casi un millón de dólares. ¿Un reemplazante? Carlos Ramaciotti, quien percibiría un tercio de aquella suma. ¿El futuro de Griguol?: Rosario Central. ¿Un competidor? Pedro Marcheta, dispuesto a cobrar mucho menos.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.