Adiós Senegal

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23 de junio de 2002  

OSAKA, Japón (De nuestros enviados especiales).– Sale a la cancha la Argentina en el Mundial. Senegal, el elegido de la gente desde que la selección abandonó precipitadamente el Lejano Oriente, sufrió un aterrizaje de emergencia cuando parecía que su vuelo tenía destino de gloria. Quizá lo asustó la altura, puede ser. Lo cierto es que el equipo africano se quedó con las ganas de demostrar que podía más y, lo que es peor, lo hizo renunciando a su esencia: no tuvo frescura para jugar y aisló a sus mejores hombres –Diouf, Fadiga y Henri Camara–, bien arriba pero demasiado lejos del resto del equipo.

Ellos, de todas maneras, se fueron del Nigai Stadium de Osaka como habían llegado. Con sus gorros calzados hasta las orejas, sus auriculares gigantes tapándoles las orejas, su aspecto más propio de la NBA y sus sonrisas satisfechas. Así antes, así después: demasiado lejos habían llegado, ya. Como lo dijo su entrenador, el play boy Bruno Metsu: “Esto ha sido heroico. Hemos jugado y hemos superado a grandes equipos, como Francia, Uruguay, Suecia; estoy convencido de que le hemos dado mucho al fútbol de Africa”. Sobre el partido dijo: “Fue muy parejo. Tal vez esta noche la suerte y el talento eligieron a nuestro rival”.

Allá lejos, en la Argentina, un montón de gente que cada día pierde un poco más la ilusión, hubiera querido que le dieran un poquito más.

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