Ahora o nunca

Alemania sabe que no alcanzará con un buen trabajo defensivo para vencer a Brasil en la final; dependerá de que Klose y el resto de los delanteros vuelvan al gol
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28 de junio de 2002  

SEUL, Corea del Sur.- Muchos utilizan la siguiente frase futbolera como cabecera de su filosofía: No hay mejor defensa que un buen ataque. Sucede que todos afirman que el bastión alemán en el que se apoyará para bloquear los intentos ofensivos de Brasil en la final de pasado mañana, en Yokohama, es la última línea, que no recibe un gol hace 360 minutos.

Por eso las miradas están puestas en el arquero Oliver Kahn y los defensores Torsten Frings, Carsten Ramelow, Thomas Linke y Christoph Metzelder. O el candado alemán. Ahora bien, ¿qué sucede arriba? Así como el equipo de Rudy Völler fue de menor a mayor desde que se clasificó en las eliminatorias hasta el encuentro del martes último, en el que batió a Corea del Sur por 1 a 0, el ataque fue de mayor a menor. Incluso, muchos lo califican como el talón de Aquiles de Alemania.

Veamos: el camino de Alemania a la final comenzó con un 8 a 0 sobre Arabia Saudita, siguió con el empate 1 a 1 con Irlanda; continuó con el triunfo ante Camerún por 2 a 0 y luego, para los choques por los octavos de final, cuartos y semifinal, ganó con lo justo los tres encuentros por 1 a 0. Conclusión: Alemania pasó de ser arrolladora a práctica.

Sin cambiar demasiado el esquema, preferentemente un 4-4-2, no necesita generar muchas situaciones de riesgo para llegar al gol. Pero ojo, porque con la única modificación por el ingreso de Jeremies por el suspendido Ballack el equipo perderá peso ofensivo. Entonces, la responsabilidad de los delanteros será mayor.

"Yo no tengo de qué quejarme. Siempre que los necesité aparecieron", cuenta el DT Völler. ¿Es tan así? Quizá, pero Miroslav Klose, que acumula cinco tantos en el Mundial, hace tres partidos que no convierte y esto intranquiliza a más de uno. ¿Y el resto? Carsten Jancker arrancó como titular junto con Klose, pero más allá de hacer un tanto en la presentación germana, luego perdió el puesto a manos de Oliver Neuville, autor del gol decisivo en la victoria sobre Paraguay. Después, Oliver Bierhoff alternó poco y nada, al igual que el ghanés Gerald Asamoah.

Pero en ningún momento los alemanes subestimaron a un rival. Vale la pena recordar una frase de Neuville luego del triunfo sobre Paraguay: "Cuando llegamos al Mundial, sabíamos que no éramos un equipo con poder para pasar por arriba a cualquier rival. Tenemos que mantener la humildad y seguir como hasta ahora. Podemos ilusionarnos, pero hay que tomarlo con calma", comentó el delantero que tiene tres pasaportes (suizo, italiano y alemán) y que defiende los colores de Hansa Rostock.

Con el ingreso de Neuville, Voller intentó cambiar la fórmula de ataque con dos tanques por "uno por adentro y otro por afuera". Por eso ingresó Neuville y salió Jancker. Pero más allá del intento, eso no se cristalizó en la red. Un solo centro de Neuville fue cabeceado por Klose, ante Paraguay, y la pelota dio en el poste. Nada más. Y eso que de los 14 goles que hizo Alemania 8 fueron de cabeza.

Si Ballack no aparecía en los útimos cotejos, ¿qué sería hoy de Alemania? Nunca se sabrá. Lo cierto es que Klose, Jancker, Neuville y compañía quieren hacer historia y volver justo en la final. Lo que suceda después, de poco servirá.

Klose, pese a que no está al ciento por ciento físicamente, está contento. No marcó las veces que Alemania dejó Japón para jugar en Corea. Ahora, la final será en Yokohama y Klose volverá a estar rodeado de japoneses.

"No hace falta una motivación extra"

SEUL, Corea del Sur (De un enviado especial).- Rudy Völler, director técnico de Alemania, respeta a Brasil, pero confía en que sus jugadores harán un buen partido en la final de pasado mañana.

"Mis jugadores no necesitan una motivación extra para jugar la final de la Copa del Mundo. ¿Qué me preocupa del rival? Será un partido sin misterios. Todos los jugadores brasileños tiene clase mundial. Vimos el partido que le ganaron a Turquía y fue fantástico cómo presionaron todo el tiempo; Turquía tuvo suerte de no recibir más goles. La defensa de Brasil demostró no ser tan mala como muchos dicen. Lo que más destaco de Brasil son sus individualidades", dijo el entrenador.

Sobre la táctica que debe hacer Alemania, Völler expresó: "Nuestro equipo debe tener disciplina, la cual viene demostrando hasta ahora. Me siento muy feliz de que hayamos llegado hasta acá. Fueron cuatro semanas de trabajo muy duro y mucha presión, en las cuales tuvimos suerte pero también capacidad para seguir adelante. Nos tocó jugar contra algunos de los equipos más fuertes del mundo y ahora que llegamos a la final la queremos ganar".

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