Américo Ruggeri y Rubén Merlo

Carlos Beer
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23 de mayo de 2003  

Loco fútbol argentino. Demasiado loco, a veces, como para seguirle el ritmo si se intenta utilizar exclusivamente la razón. Entonces, tal como si fuera una película de ficción, habría que retroceder algunos meses. La acción debe situarse tan sólo cinco meses atrás... Rewind...

Diciembre de 2002. El 1°, Independiente festeja el título del torneo Apertura de la mano de Américo Rubén Gallego. El 11, San Lorenzo se consagra campeón de la Copa Sudamericana, con Rubén Darío Insua como director técnico. De cara al futuro, por entonces todo era felicidad y buenos augurios. Como Racing, River y Boca iban a jugar la Copa Libertadores, Diablos y Santos se corporizaban como los candidatos para quedarse con el torneo Clausura. Eso era una mirada desde la razón... Stop. Foward.

23 de mayo de 2003. ¿Título del Clausura? No, ni cerca. Independiente y San Lorenzo decepcionaron, y las frustraciones provocaron unas de las mayores paradojas en nuestro fútbol. La realidad es que Gallego e Insua recorren el mismo camino y se alejan de los clubes que consagraron de la manera más insólita. A ambos les pasó lo mismo: apenas pasada la mitad del certamen los dirigentes les comunicaron que no iban a continuar en sus cargos y que, en cierta forma, quedaban en libertad para buscar reemplazantes. Oscar Alfredo Ruggeri y Reinaldo Carlos Merlo ya casi se prueban los buzos de técnicos en unos y otros.

Insólito, ético y desprolijo a la vez. Insólito por la paradoja de encontrarse con uno de los éxitos más efímeros de la historia. Etico porque no hubo maniobras a espaldas de nadie. Desprolijo porque nunca se les aclaró a los salientes cuándo iban a dejar sus cargos: ahora, mañana o al final del torneo.

Por las dudas, Insua se adelantó y dijo: "Acá no va a haber dos técnicos". Sería lo único que le restaría a esta nueva producción del siempre imaginativo fútbol nuestro. Imagínese la transición: uno dirige los partidos y el otro las prácticas. O uno los primeros tiempos y otros los segundos. O los dos (los cuatro) a la vez, unos dándoles indicaciones a las defensas y otros, a los ataques. Podría ser, ¿no? Para que la confusión sea aún mayor, los nuevos entrenadores podrían ser Américo Rubén Ruggeri y Rubén Darío Merlo. Y todos felices. The end.

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