Ángel Di María contó intimidades de las horas previas a la final del Mundial y el porqué de su ausencia

Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
El volante hizo un relato en detalle de la mañana previa al duelo ante Alemania; la carta de Real Madrid y sus charlas con Julio Grondona y Sabella
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3 de julio de 2015  • 18:16

SANTIAGO.- "Cuando se terminó el partido ante Paraguay, me alegré por el triunfo y porque no me había pasado nada. Por fin, iba a poder jugar una final". Ángel Di María deja sus sensaciones. Sabe que la definición de mañana ante Chile por la Copa América no es como la del Mundial, la de hace un año ante Alemania, pero, para él, de alguna manera es una revancha al no haber podido estar en el partido decisivo de Brasil 2014 por un desgarro sufrido en el encuentro de cuartos de final ante Bélgica.

En una entrevista con TyC Sports, Fideo contó detalles de aquel 13 de julio en Río de Janeiro, cuando, según pasaban las horas, él era titular, iba al banco, no jugaba. Finalmente, quedó al margen, después de una carta de su club, Real Madrid, pidiendo que no fuera de la partida y una charla con Julio Grondona y Alejandro Sabella , el DT.

Di María contó lo siguiente: "Pasó todo en una hora. Me levanté a la mañana para hacer un tratamiento y estar lo mejor posible para el partido, además de probar cómo estaba. Apareció el doctor y me trajo la carta de Real Madrid que había llegado a la AFA para que no jugara. Me dijo que la decisión era mía, que ellos me mostraban lo que estaba pasando. Agarré la carta y pregunté de qué era. El médico me respondió que Real Madrid pedía que no jugara. Entonces, sin leerla, rompí la carta. Rápidamente, bajé a hablar con (Julio) Grondona. Le pregunté si esa carta era un problema. Me dijo que no, que la decisión era mía y ellos se hacían cargo de todo lo que pasara. Me llama Sabella para hablar. Me pregunta cómo estaba. Y le dije que estaba a disposición, que estaba al 85, 90 por ciento de mi condición física y me daba igual lo que pasara, si me lesionaba en el partido. El riesgo era mío, pero yo quería que él decidiera lo mejor para el grupo. Le dije que yo quería jugar, que era su decisión. Alejandro eligió poner a Enzo Pérez y está bien. Hicimos un partido espectacular y tuvimos mala suerte con ese gol al final. Creo que merecimos ganar. No le guardo rencor a Sabella por todo lo que me dio". Fideo concluyó: "Se hablaron millones de cosas, que no quise jugar porque me iban a vender. Me da igual lo que se hable. Esta fue la realidad y lo juro por mi hija".

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