“Ante Boca fuimos horribles; jugar así me da vergüenza”

El defensor Celso Ayala fue duro con la actuación de su equipo en el último superclásico; Ramón Díaz también admitió errores en la goleada por 4 a 0, en Mar del Plata
Pablo Tomino
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29 de enero de 2002  

River acusó la goleada; se puso de pie, aunque perdura con el ánimo aún golpeado. Dos días después de la caída con Boca –por 4 a 0, el sábado último, en Mar del Plata– los jugadores y el cuerpo técnico recorrieron el único camino posible para encontrar la mejoría futbolística: una dura y severa autocrítica.

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“Ante Boca fuimos horribles; jugar así me da un poco de vergüenza. River no estuvo en ningún nivel, no demostramos ni siquiera ganas”, comentó Celso Ayala, mientras la frase parecía retumbar por los rincones del desolado Monumental.

Ayer por la mañana, el plantel de River volvió al trabajo en el estadio, previo al último superclásico veraniego que se jugará mañana, en Córdoba. Lógicamente, la sensación de malestar dominó en el plantel millonario, urgido por revertir la historia de sinsabores y de una larga paternidad.

“Tengo impotencia –continuó Ayala– porque fue un partido atípico. ¿Qué nos pasó? Un montón de cosas, pero no quiero que esto suene como una excusa: la verdad es que estuvimos cansados; yo me sentí cansado, porque tres días atrás habíamos jugado otro clásico duro”, dijo el defensor paraguayo, que, subido al tren de la autocrítica, siguió con la oratoria: “Nos ganaron bien, porque jugamos mal, horribles, diría; no hace falta que Ramón Díaz marque los errores, porque nosotros nos dimos cuenta de que con esa actitud no se le puede ganar ni a Boca ni a cualquier otro equipo”, dijo el defensor.

A metros de Ayala, Angel David Comizzo hablaba para las cámaras de TN Deportivo. Serio, el arquero fue contundente: “Peor no podemos jugar, ojalá mejoremos en el próximo partido. Aunque en realidad estoy más preocupado por lo que puede pasar fuera de la cancha, por toda la violencia que hay en las tribunas, que dentro de ella. ¿Cómo vamos a cambiar futbolísticamente? Y... no tenemos que repetir las cag... del otro día”, dijo Comizzo, sin intimidarse con la presencia de la TV.

Claro, después apareció... Ramón Díaz. Si alguien esperaba algún rasgo de confianza, el era el hombre indicado. El técnico, que minutos antes de la práctica se reunió con el plantel para impulsar un cambio de actitud y corregir los errores, dejó entrever su mejor cara de optimismo.

“Estoy preocupado porque debemos mejorar el nivel, pero sé que tengo un equipo bárbaro. Contra Boca no manejamos la pelota y no pudimos apretar en el medio campo. No sé si hubo un exceso de confianza, pero enfrentamos a un equipo que contó con algunos jóvenes, y hay que jugar siempre al ciento por ciento”, aseguró el técnico de River.

Otro tema en cuestión resultó la fatiga y el cansancio que persigue a los jugadores de Núñez. Sobre todo, en el último superclásico. Algunos dirigentes y jugadores del plantel apuntaron, por lo bajo, a la posible sobrecarga de trabajo en la rutina que controla el preparador físico, Oscar Dean. Oficialmente, fue desmentido.

De todas maneras, Ramón Díaz evitó las controversias. “Uno está haciendo un cierto trabajo en la pretemporada y hay ciertos jugadores que sienten fatiga. Es normal. Algunos acusaron molestias después del partido, como Ariel Ortega y Celso Ayala, pero estos son compromisos asumidos por el club y tenemos que jugarlos sí o sí”, dijo el técnico y salió airoso del paso.

El último superclásico de verano, mañana, en Córdoba, será la final esperada por todo River. O mejor el dicho: el escenario indicado para mostrar el verdadero nivel de River que, según su entrenador, está lejos del techo futbolístico.

“Esperemos –dijo Ramón Díaz– que en el próximo clásico el equipo demuestre otra cosa, ya que tiene con qué hacerlo. Lo principal es que los jugadores estén físicamente bien. En estos días vamos a reordenar todo y ver quiénes son los que están en buenas condiciones para actuar”, concluyó.

Ahora, River deberá reponer su imágen futbolística. Enfrente tiene un duro rival, Boca. Un paso en falso puede complicarlo más todavía.

Varios cambios

Comizzo no será titular : el técnico Ramón Díaz moverá las piezas para el último River-Boca del verano, mañana, en Córdoba. En este cotejo no jugará Angel David Comizzo, que sufre un estado gripal y una contractura en los cuádricep de la pierna izquierda. Su lugar sería ocupado por Javier Lux. Otros que están en duda son Celso Ayala, con fatiga muscular, y Ariel Ortega, con una molestia en el tendón de Aquiles de la pierna izquierda (anoche, el cuerpo médico esperaba el resultado de la resonancia magnética).

El equipo : frente a Boca, River formaría así: Javier Lux; Ariel Garcé (no actuó en el último clásico), Matías Lequi o Celso Ayala y Ricardo Rojas; Eduardo Coudet, Cristian Ledesma, Esteban Cambiasso y Víctor Zapata u Ortega; D’Alessandro; Juan Esnaider y Daniel Fonseca.

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