Suscriptor digital

Argentina, la gran candidata a quedarse con la sede de la Copa América del disparate

Andrés Eliceche
Andrés Eliceche LA NACION
Lionel Messi y Claudio Tapia, presidente de la AFA
Lionel Messi y Claudio Tapia, presidente de la AFA Fuente: LA NACION - Crédito: Aníbal Greco
(0)
15 de marzo de 2019  • 10:00

"Al final, terminó siendo un día que debe llenarnos de tristeza y vergüenza a todos. Algo que debe desatar una profunda reflexión y una serie autocrítica en todos los estamentos, no sólo del fútbol, sino de la sociedad" (.) "Por una cuestión de seguridad, Conmebol no pudo reprogramar la final entre River y Boca en el Monumental". ¿Cómo unir con flechas el mensaje de Alejandro Domínguez, proclamado hace tres meses, con la noticia de que la Argentina puede ser designada sede de la Copa América 2020? Difícil atribuir la autoría de la nueva invención de los dirigentes a la magia del fútbol, ese recurso al que suele aferrarse alguien cuando las palabras no alcanzan -o no se encuentran, mejor dicho- para describir un gol de Messi.

Pero no. Como si aquella enfermedad autoinfligida que el fútbol argentino le mostró al mundo en noviembre ya se hubiese curado, ahora parece que el país está en condiciones de organizar un torneo continental de selecciones muy pronto. No hay argumento que sirva para convencer a la seriedad: sería un disparate. No surgió ninguna señal positiva desde el oprobio que llevó a la Conmebol, la misma que ahora alienta la candidatura argentina, a trasladar a Madrid el partido más importante de la historia de nuestro fútbol. El Monumental -sede de una posible final-, por caso, sigue siendo un estadio decadente, tanto que el propio club analiza demolerlo; los hinchas visitantes, salvo excepciones, siguen estando prohibidos en las canchas; la energía eléctrica a veces está, pero a veces también se corta, como ocurrió en Banfield-River y San Lorenzo-Junior últimamente.

¿Y lo macro? El país, sumido en una crisis económica que no encuentra fondo, amontona índices negativos, por lo que malo sería pedirle a un Gobierno que colabore con millones de dólares con una causa ajena a cualquier prioridad sensata. ¿Y entonces? El anhelo de Claudio Tapia de obtener la sede y las volteretas del sinuoso Domínguez no se detienen en detalles menores. Organizar un campeonato inclasificable -levante la mano aquel que sea capaz de encontrarle una lógica a un torneo que se juega con selecciones asiáticas si hace falta, con una frecuencia cambiante- sería ir a contramano de lo que una mirada mínimamente coherente podría aconsejar. Así que, señores, sepamos todos que las posibilidades de la creación de la Copa América Argentina-Colombia 2020 (reíte, geografía) son grandes: en incoherencias sí que somos campeones mundiales.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?