Argentinos-Gimnasia, Copa de la Superliga: una expulsión polémica y poca acción en el 0-0 en la Paternal

Argentina Copa de la Superliga Cuartos de final
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Argentinos Juniors

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Gimnasia La Plata

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Fernando Vergara
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12 de mayo de 2019  • 09:00

La eliminatoria sigue incierta, abierta a una gran incógnita. En el partido válido por la ida de los cuartos de final de la Copa de la Superliga el 0-0 entre Argentinos y Gimnasia fue un reflejo de la paridad de lo que se vio en la Paternal. El encuentro atravesó por innumerables sensaciones: nervios, polémicas, expulsiones y escasas situaciones de riesgo. Una llave abierta que se definirá el próximo jueves en el bosque platense.

El Bicho, que viene de eliminar a Independiente y San Lorenzo y de clasificarse a los 16avos de final de la Copa Sudamericana, no contó con el atacante Damián Batallini por lesión. Gimnasia, en tanto, es otro de los elencos que entregó una sorpresa en este torneo: una semana atrás se lució y eliminó al subcampeón Defensa y Justicia con un global de 3-0. Por eso, en los papeles, prometían con entregar algo más de lo que se vio en el estadio Diego Armando Maradona.

En el inicio al Bicho no se le notaron las horas de vuelo desde Venezuela y lo jugó con decisión. A los 7 minutos, Matías Romero se quitó una marca de encima en la puerta del área y sacó un derechazo que Alexis Martín Arias envió al córner. Argentinos encontraba espacios para acercarse al arco rival, aunque le costaba finalizar la jugada. Sin embargo, Gimnasia apostó a los contraataques y a los 23 tuvo la jugada más clara del compromiso. Santiago Silva fue a buscarla a un costado, mandó un centro de zurda y Horacio Tijanovich remató de derecha, pero su disparo dio en el palo. Corrían riesgo los locales, jugando mano a mano en defensa contra dos tanques como Jan Hurtado y Silva. Ordenado atrás, el Lobo salteaba líneas y buscaba a sus atacantes a través del buen pie de Víctor Ayala. Juego directo, una idea similar a la que utilizó Atletico Tucumán en la goleada sobre River. Así llegaron las situaciones más claras de un cruce cambiante.

En el cierre del primer tiempo, un error insólito de Néstor Pitana -y del juez de línea Julio Fernández- dejó a Argentinos con 10 jugadores. Carlos Quintana, que estaba amonestado por una infracción, controló una pelota con la pierna, pero el árbitro vio una mano inexistente y le sacó la tarjeta roja. Una acción muy discutida por los hinchas locales, mientras los jugadores de Gimnasia reclamaban un penal del propio Quintana sobre Hurtado de unos minutos antes. La ausencia del ex Lanús y Talleres suponía un dolor de cabeza porque el marcador central es una pieza clave en el esquema de Diego Dabove.

El partido se abrió en el segundo tiempo. Alexis Mac Allister se recostó por la izquierda y aportó vértigo y buenas ideas. Por momentos, sus pinceladas desestabilizaron emocionalmente a la defensa rival, que se había mostrado compacta e impertérrita. Se jugaba con el ceño fruncido y mucho músculo. Paridad absoluta y dientes apretados. También, en algunos lapsos, los protagonistas confundían dinámica con apuro.

Argentinos maquillaba bien la expulsión de Quintana. Mientras, Gimnasia equivocaba los caminos. Sus ilusiones radicaban en Silva y Hurtado, capaces de aguantar la pelota y de provocar el cuerpo a cuerpo. El martilleo de los grandotes de Gimnasia fue constante. Lorenzo Faravelli ingresó para tratar de adueñarse de la pelota, pero no lo consiguió. En medio de esa vorágine, Facundo Oreja también vio la tarjeta roja a los 30.

Dentro de las pocas situaciones de gol que hubo en el segundo tiempo, Jonathan Sandoval llegó tarde a un cambio de frente de Mac Allister en la puerta del área chica a los 35 minutos. Un puñado de minutos después el propio Mac Allister inquietó nuevamente con un remate que se fue apenas desviado. En general, el ritmo ya había bajado. Fue lo último de una eliminatoria que quedó completamente abierta.

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