Argentinos no se apiadó de Huracán

El conjunto de la Paternal goleó 5-1 al Globo, que sigue sin encontrar el rumbo; Gabriel Hauche fue el más destacado, con tres conquistas
(0)
13 de diciembre de 2009  

Por Luis Botto

Para LA NACION

El presente de Argentinos y Huracán no admite equivalencias en estos tiempos. El equipo de la Paternal intenta y a veces logra, como ayer, cristalizar el estilo de buen juego que pregona su técnico, Claudio Borghi; el Globo se quedó huérfano del tiki-tiki que lo acompañó en un primer semestre lujoso, coronado con el subcampeonato del Clausura, tras aquella polémica final ante Vélez. Desde aquel fatídico 5 de julio, Huracán es un alma en pena que añora no sólo a los jugadores que se alejaron –Pastore y Defederico, como emblemas– sino también a Angel Cappa, el mentor de un conjunto que quedó en el recuerdo del simpatizante quemero. Por eso, la goleada por 5-1 a favor de Argentinos fue el reflejo del presente que transita cada uno.

Argentinos tuvo su punto fuerte en un medio campo con todos los requisitos indispensables para estos tiempos: circulación de la pelota, imaginación, despliegue y sacrificio a la hora de la recuperación. Así, a los 8 minutos, un penal de Filipetto a Hauche fue cambiado a gol por Ortigoza, y en el final de esa primera etapa, Mercier usufructuó un centro de Sosa para dejar un parcial de 2-0 a favor del conjunto local.

Para Huracán, con sus limitaciones a cuesta, fue un suplicio contener los embates del rival. Apenas dispuso de una situación de gol en los noventa minutos, cuando Gonzalo García eludió a Nicolás Peric y su remate fue desviado en la línea por Matías Caruzzo. Demasiado poco, por no decir nada.

En la segunda etapa Argentinos no tuvo misericordia, y Gabriel Hauche se puso el traje de verdugo para anotar tres goles con su sello de jugador rápido, que no duda a la hora de definir. En sus tres conquistas, el Demonio, como se lo conoce al delantero, contó con la complicidad de Sosa, Coria y Romero, que oficiaron de asistidores. En Huracán, el arquero Gastón Monzón jugó lesionado durante todo el segundo tiempo, y a pesar de recibir mazazo tras mazazo fue la figura del Globo. Como magro consuelo le quedó el gol del debutante Quintana, que anotó con un cabezazo.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.