Arriba de todos, pero todavía sin corona

Cristian Grosso
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18 de diciembre de 2009  

Luis Zubeldía ya sabe de la exagerada atracción de la gente por la victoria. Ganar habilita a todos los elogios; de lo contrario, nunca faltarán miradas recelosas. El entrenador de Lanús está dispuesto a luchar contra un mensaje social perverso que indica que sólo sirve ganar. Y casi a diario se lo inculca a sus jugadores, con el mismo fervor con que repite alguno de los ejercicios tácticos que diagrama mil veces hasta encontrarlos más específicos y productivos. Es que detrás de los ganadores suelen quedar postergadas estadísticas que, desprovistas del exitismo, también merecen elogios.

Desde aquel 10 de agosto de 2008 en que Zubeldía debutó como entrenador en primera división y Lanús derrotó 2 a 0 a Racing, en el Cilindro de Avellaneda, con dos goles de Pepe Sand, ningún club ha sumado más puntos en la Argentina. Lanús ha estado por encima de todos. Nadie ha sido más eficaz que Zubeldía. Los números están ahí: el conjunto del Sur acumuló 106 puntos tras los 57 partidos del Apertura 08, el Clausura 09 y el Apertura 09. Luego aparecen Vélez, con 100; San Lorenzo, con 95, y Colón y Newell´s, con 91. El conjunto granate alcanza un porcentaje de eficacia del 62%. En la cima de los últimos 18 meses. Ahí está su primer puesto en la tabla de los promedios para corroborarlo. ¿Zubeldía, a los 28 años, es el mejor DT de la Argentina? La sola pregunta a él ya le debe parecer inconveniente. Son datos olvidados detrás del volcánico arrastre mediático que únicamente premia a los vencedores.

Este presente no es casual ni espontáneo. Comenzó a construirse cuando varios creían que la carnicería del fútbol de primera se lo iba a devorar. Pero domó a los desconfiados sin apartarse de ese perfil subterráneo que todavía no le deja levantar la mano para devolver la ovación que le regala la hinchada de Lanús. Se siente más cómodo en su casa cobijado en un libro de coaching o gestión que devolviendo con timidez los pedidos de autógrafos de la gente que lo empieza a reconocer por la calle. Se desvive por la capacitación. Obsesivo, nada es suficiente. Si el día tuviese más horas, las dedicaría exclusivamente a aprender. Vive espoleado por una autoexigencia que tendría que aprender a controlar: lo paraliza la idea de decepcionar a los que confían en él.

Nuevamente aquí los números sirven para confirmar el relativo valor de las estadísticas. Nadie en su sano juicio podría sostener que Zubeldía y su 9no puesto en el reciente Apertura están por delante de Ricardo Gareca o Julio César Falcioni, los campeones del ejercicio 2009. Aunque resulta paradójico: se acepta que no todo lo que brilla es oro, pero no se digiere el camino contrario. Las cifras no encierran verdades absolutas, pero sí marcan tendencias. Y valorizan los recorridos.

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