¡Así se pelea por la vida!

Por Carlos Losauro Jefe de LA NACION Deportiva
Por Carlos Losauro Jefe de LA NACION Deportiva
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25 de agosto de 2001  

Como cualquier hijo de vecino escucho la radio, veo TV y leo los diarios; a veces apago la radio; en otras ocasiones, la TV; nunca cierro un diario, acaso por una deformación profesional cuando ganas no me faltan; y desde hace un tiempo, arrastrado por la tecnología, le echo una mirada al mundo que gira por Internet; ahora me enojo con frecuencia y hasta conmigo, que abrazo el oficio desde hace muchos años, cuando advierto el incesante martilleo mediático que abruma; casi siempre con golpes bajos; casi nunca con hechos estimulantes; nunca pierdo la esperanza y tengo mi recompensa; lejos del dinero; cerca de los afectos; acaso el mejor incentivo para darle sentido a la vida.

Por lo tanto, llego al fin de semana con el espíritu renovado, muy feliz, cuando leo y releo la contratapa de la edición de la Deportiva que pasa por mis manos; lo veo trotanto a Edgardo Prátola y clavo mi vista en la frase de apertura: “Con el cáncer me pusieron una piedra en el camino y me dijeron: arreglátela”; me devoro las otras líneas; con las definiciones de un hombre que le puso el pecho a la adversidad y que le da pelea a su existencia aferrado desde lo más simple y puro: el amor por su esposa, sus hijas, sus amigos; la vida; no le pide nada a nadie y, como si fuese poco, tiene proyectos; esta vez no cerraré el diario; tampoco me enojaré; ni siquiera conmigo...

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Continúo estimulado; no lo escuché en la radio ni lo vi por TV; por ahí andan sueltas unas líneas por Internet; creo que no hace falta muchos más. Acaso saber que otro deportista, Walter Balunek , de 29 años, también le encontró sentido a su vida con muy poco. Perseverancia y mucha fe desde aquel fatídico mediodía de febrero de 2000 en General Pacheco, cuando fue confundido con un asaltante y baleado por un policía en las puertas de una entidad bancaria a la que había ido a cobrar una beca de la Secretaría de Deportes.

Mal herido, Walter no se amilanó; en el camino se astilló su sueño de muchos años de sacrificio –con rigurosos entrenamientos de por medio y sin mucho apoyo– y no pudo ir a los Juegos Olímpicos de Sydney como representante del remo nacional; se recuperó, reapareció en diciembre último y hoy está en la final del Mundial Senior A, que se realiza en Suiza, junto a su compañero Damián Ordás; irán por la consagración en la categoría dos largos sin timonel, que por primera vez tendrá a dos argentinos en la definición; creo, con mucha convicción, que Balunek ya ganó la gran carrera de su vida...

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