Atlético se aprovechó de Colón

Las ausencias debilitaron al equipo santafecino, que cayó en su visita a Tucumán; Rodríguez anotó los dos goles
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6 de diciembre de 2009  

Por Carlos Chirino

Para LA NACION

SAN MIGUEL DE TUCUMAN.– Ante unas 25 mil personas, Atlético se llevó la victoria como premio a su contundencia. Si bien Colón de Santa Fe monopolizó la pelota, careció de ideas para inquietar a la defensa tucumana y lo pagó con la derrota. Las ausencias de Diego Pozo, Ariel Garcé, Germán Rivarola y, sobre todo, Esteban Fuertes, minaron el potencial del conjunto dirigido por Antonio Mohamed.

Ya a los 8 minutos de juego, Luis Rodríguez avisó que estaba con las luces encendidas: habilitó a su compañero Juan Pablo Pereyra, quien quedó solo ante el arquero rival. Díaz lo enfrentó y le cometió penal. El propio Rodríguez, con un disparo rasante y al medio del arco, lo canjeó por gol.

Pero la ventaja no tranquilizó a los tucumanos. Colón se adelantó en la cancha y comenzó a arrinconar a Atlético contra su arco. Prueba de ello fueron tres situaciones clarísimas que el arquero Ischuk conjuró, a veces con las manos y otras, en situaciones casi inverosímiles, con los pies.

La búsqueda del empate hizo que Colón desprotegiera a su arquero, por lo que el partido ganó en emoción y jugadas de riesgo. Hasta que pasada la media hora de juego el capitán sabalero, Marcelo Goux, quedó pagando cuando sus compañeros jugaron al offside y habilitó a Emanuel Gigliotti. El delantero, generoso, tiró el centro y le sirvió el gol a la Pulguita Rodríguez. Atlético comenzaba a resolver el partido.

A partir de ese momento, los tucumanos debían cerrar el resultado. Para conseguirlo iba a ser fundamental un buen funcionamiento de la defensa, la línea que durante casi todo el Apertura le dio más dolores de cabeza al equipo. Hasta ayer, porque Javier Páez tal vez haya jugado uno de sus mejores partidos con la camiseta decana. Satanás se cansó de despejar los intentos santafesinos. Como consecuencia directa, Federico Nieto y Jonatan Bauman (los dos hombres de punta que había puesto en cancha Mohamed) pasaron casi desaprecibidos.

En el segundo tiempo –y ya sin Diego Erroz, quien se retiró lesionado antes del descanso– Atlético hizo el trabajo que le pedía el partido: aguantar el resultado y hacer que los minutos pasaran lo más rápido posible. Mohamed buscó en su banco las alternativas posibles para la anemia ofensiva de su equipo, pero no hubo caso. Ni Lucero, ni Acosta, ni Pellerano aportaron soluciones.

Y la hinchada de Atlético festejó por partida doble: por un lado, la victoria le da esperanzas de salir de la zona de descenso directo. Por el otro, el equipo parece encontrar una línea de juego y una solidez defensivo. No es poco para una tarde de sábado.

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