Aunque no lo vean, el Cholo Simeone siempre está

Mono Burgos se sentó en el banco por la suspensión del Cholo
Mono Burgos se sentó en el banco por la suspensión del Cholo Fuente: EFE
Suspendido y con su lugarteniente Germán Burgos en el banco, el DT siguió desde los palcos del Bernabéu el éxito por 2-1 de su Atlético sobre Real Madrid, en otra demostración de solidez
Juan Manuel Trenado
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14 de septiembre de 2014  • 17:10

MADRID.- No estará el Cholo Simeone , se dijo por la sanción que tiene que cumplir. Imposible. Siempre estuvo ahí, aunque no lo vieron nunca. La mayor silbatina de las 81.000 personas en el Santiago Bernabéu fue cuando, tras nombrar la formación completa de Atlético de Madrid , la voz del estadio mencionó al entrenador. Aunque en la planilla oficial diga que el técnico fue Germán Burgos .

Lógica pura. Si este Derbi volvió a tener eso, espíritu de clásico, es por Diego Simeone, que revolucionó la mentalidad de un equipo que durante muchos años llegó a asumirse como chico. Durante el partido, la Ultra Sur, la barra de Real Madrid , no gritó cantos agresivos contra ningún jugador colchonero, pero sí contra el DT. El insulto es, en este caso, la forma en la que se reconoce el principal peligro del rival.

Fue otro recordatorio desafiante para el equipo merengue. Atlético de Madrid le volvió a ganar y como visitante (2-1), por la tercera fecha de la Liga española . Aunque ya no tiene a algunos de sus referentes que abandonaron en el equipo al final de la temporada (Courtois, Adrián, Filipe Luis, Villa, Diego Costa), se reforzó bien y mantuvo esa personalidad para seguir siendo sólido y contundente. Diferente de su rival, que si bien no tenía una línea futbolística muy definida, sí parece extrañar a sus dos desvinculaciones principales, Xabi Alonso y Di María, el encargado de equilibrar desde el juego y el de desequilibrar desde la ofensiva, respectivamente.

El Mono Burgos se movió y dio algunas indicaciones en el corralito del banco colchonero, pero su estilo siempre fue otro, mucho más sereno. Cuando las cámaras de televisión mostraban al Cholo en un palco, detrás de un cristal, se lo pudo ver movedizo, nervioso y preocupado como siempre, aunque estuviera fuera de su ámbito.

Estuvo en todo momento Simeone. También en la conferencia de prensa, donde no lo alcanza la sanción. "Creo que es la primera vez en la historia que Atlético gana dos partidos seguidos en el Bernabéu, ¿no?", preguntó como si no lo supiera.

Su equipo mostró muchas caras durante el juego. Ese nivel de tensión y presión constante que muestran sus jugadores es idéntico. No cambia ni se negocia. Pero en el juego puede ser el grupo práctico para atacar y generar peligro con no más de dos o tres toques, el que casi sin tener la pelota genera más situaciones de peligro que su rival, el que sabe aprovechar cada situación de pelota parada, o el que desprecia el balón y se refugia durante 20 o más minutos sin la menor vergüenza. Sus defensores y hasta mediocampistas pueden revolear la pelota contra las plateas tantas veces como lo crean necesario sin sonrojarse. Incluso lo hacen en ocasiones en las que no es necesario hacerlo. Aunque el técnico dice que eso no es lo que quiere: "En algunos momentos nos presionaron y no supimos ganar la segunda pelota", explicó.

Como sea, Atlético de Madrid estuvo seguro cuando Tiago, a los 11 minutos, abrió el marcador de cabeza, pero también cuando Cristiano Ronaldo anotó el empate un rato después. Aunque en muchos ratos Real Madrid tenía el dominio de la pelota, casi no estuvo en riesgo. Y cuando se decidió en el segundo tiempo, dominó y generó un golazo con una buena combinación de Gabi, con Raúl García dejando pasar la pelota para la gran definición de Arda. Y pudo hacer dos o tres goles más por la practicidad con la que se mueve cada vez que cruza la mitad de la cancha.

Con éste, fueron siete clásicos en un mismo año. Tres triunfos de Real Madrid (dos en la Copa del Rey y el más importante, en la Champions), dos de Atlético de Madrid (uno en la Supercopa española y el de ayer) y dos empates (uno por la Supercopa y otro en la Liga). Aunque los merengues ganaron el más importante, el avance del Atlético campeón de la Liga y de la Supercopa lo acosa como una mala sensación. Y todavía no puede sacársela.

Suele decirse que los jugadores son los que deciden, los que ganan y pierden partidos. Y es cierto, pero este equipo tiene demasiados cambios importantes y mantuvo la inercia de las últimas temporadas. "Todavía tenemos que crecer en las combinaciones. Éste es un equipo distinto, pero tiene una identidad", dice Simeone. El clásico de Madrid ni siquiera lo tuvo en la cancha esta vez. Pero no dejó de ser el eje.

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