Avasallante: Boca golea y se fortalece

En Salta, arrolló a Cerro Porteño por 5 a 1 y pasó a los cuartos de final; Krupoviesa, Palermo, Barros Schelotto, Cardozo e Insúa, los tantos
Christian Leblebidjian
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30 de septiembre de 2005  

SALTA.– La consolidación se logra a fuerza de triunfos, el mejor tónico para aquellos que buscan la condición óptima. Las dudas, uno de los principales conspiradores contra los proyectos más pretenciosos, se desvanecen con una energizante sucesión de éxitos; por torneos locales o internacionales; con suplentes o con titulares; ante adversarios poderosos o más limitados. Boca debía ganar para robustecerse. Y lo hizo con salientes tareas individuales y con goles de gran calidad. Poco cuenta que la serie ante Cerro Porteño parecía definida desde el mismo 2 a 2, en Asunción. Casi nada importa que los paraguayos no hayan sido la medida más exigente. Boca triunfó, se clasificó para los cuartos de final de la Copa Sudamericana y, quizás en uno de los aspectos fundamentales, enhebró otra victoria que le otorga más sustento a ese espíritu ganador que lo impulsó en los últimos compromisos.

Como parámetro alentador hacia el futuro, lo primero que habrá que decir sobre el 5 a 1 ante Cerro Porteño es que el éxito nunca corrió riesgo. El conjunto argentino impuso su solvencia desde el principio y, en un comienzo abrumador, maniató a su adversario y hasta pudo haber conseguido una ventaja ya inalcanzable en la primera parte.

Sin temor a las equivocaciones podrá afirmarse que el DT Alfio Basile acertó con la inclusión de Insúa. El volante no iba a ser titular, pero apareció a último momento en la formación, en lugar de Cardozo. Así, Insúa jugó como enlace y guió al equipo siempre por el camino más aconsejable. Marcó los tiempos, habilitó con precisión y hasta colaboró con la marca. Marino se movió por el sector izquierdo y se mostró como un buen ladero.

Boca marcó diferencias con 15 minutos avasallentes, furiosos, en los que se erigió en el dueño absoluto del cotejo, con la pelota y con el territorio como propiedad exclusiva. El zapatazo de Krupoviesa desde unos 30 metros le despejó el horizonte. Si en esos momentos la diferencia no resultó mayor fue por las certeras apariciones del arquero Aceval, que se lució ante un tiro libre de Insúa y ante una aparición de Delgado. Palermo también tuvo lo suyo, pero definió apenas desviado.

La timidez acompañó cada movimiento de Cerro Porteño, que pocas veces atacó con firmeza. Acaso los paraguayos se sintieron con posibilidades por algunas imperfecciones de Boca en la definición. Palermo empujó al gol un centro de Insúa. Enseguida, Avalos descontó luego de una veloz maniobra de Dos Santos.

Los xeneizes tuvieron un breve momento de incertidumbre. Los visitantes merodearon el área y lanzaron un par de centros inquietantes que los acercaron al empate. Hasta que Boca resolvió el asunto con el oportunismo de Barros Schelotto –reemplazó a Delgado–, que definió tras una corrida de Bilos, que entró en lugar de Palermo. Y otra vez la marcha cobró un ritmo arrogante, furioso, con los golazos de Cardozo (un tiro desde afuera del área) y de Insúa, un remate violento desde un ángulo cerrado. Boca cerró la noche tal como la empezó, con la voracidad de aquellos que se nutren de triunfos.

EL DATO

El primer gol de Krupoviesa

El lateral marcó anoche el primer tanto en Boca, en el que jugó siete partidos; incluida su trayectoria en Estudiantes, suma siete goles en 117 cotejos.

LO CURIOSO

Los paraguayos reclamaron

Cerro Porteño se quejó porque, cuando Boca hizo el primer gol, Benítez estaba tendido tras un pelotazo accidental de Marino. Grana fue el más exaltado.

EL REGRESO

Guillermo festejó otra vez

Barros Schelotto no hacía un gol desde el 22 de mayo último. Ese día marcó en el triunfo de Boca ante River por 2-1, por la 14» fecha del Clausura.

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