El empate fue demasiado poco para un atrevido Banfield y le sentó bien a un River sorprendido

Argentina Superliga
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Banfield

Banfield

  • Agustín Fontana
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River Plate

River Plate

  • Lucas Pratto
Juan Patricio Balbi Vignolo
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17 de febrero de 2019  • 21:20

El fútbol tiene paradojas incomprensibles. Cuando el desarrollo de un encuentro parece enfilar hacia una clara dirección, todo puede virar en cuestión de segundos. La historia entre Banfield y River, que volvieron a verse las caras en el Sur tras más de ocho años de espera, tuvo un particular desenlace. El Taladro mereció convertir varios goles, pero consiguió solo el de Agustín Fontana, que debió ser anulado por posición adelantada y llegó tras una débil respuesta de Franco Armani, quien venía siendo el punto más alto al impedir en reiteradas ocasiones la caída de su arco. Y el Millonario, cuando poco generaba, consiguió el empate a diez minutos del final con un gol de Lucas Pratto, en el rebote de un penal que le tapó Mauricio Arboleda.

La igualdad fue demasiado poco para un atrevido Banfield y le sentó bien a un aturdido River, que durante la mayor parte del juego se vio abrumado y sorprendido por la postura de su rival. Con 11 titulares surgidos de las divisiones inferiores, el equipo de Hernán Crespo salió decidido a buscar el primer triunfo del ciclo (acumula tres empates y una caída) en una entretenida noche de fútbol que tuvo siete mil hinchas visitantes.

Y sorprendió por completo siendo un equipo intenso, con mucha movilidad y despliegue. Salió a presionar alto, marcar personalmente, manejar la pelota e intentar lastimar el arco rival, algo que pudo haber hecho en cinco oportunidades durante la primera mitad y que recién logró a los 12 minutos del complemento gracias a Fontana, quien, en offside, desvió un potente buscapié de Agustín Urzi y le venció las manos a Armani.

Enfrente, a River siempre le costó encontrar su lugar en el partido. Y solo lo logró en tramos aislados. Durante los primeros 27 minutos, antes del corte de luz de 20 minutos que demoró las acciones, se vio un equipo largo e inconexo, sobrepasado por la superioridad numérica y la sucesión de conexiones del Taladro en el mediocampo. Así, tanto Gonzalo Montiel como Milton Casco sufrieron constantemente con las proyecciones de Juan Álvarez por derecha y Urzi por izquierda.

Cuando regresó la luz, y aunque los 18 minutos añadidos no tuvieron tanta intensidad, el conjunto de Crespo (dispuso un 3-5-1-1 con pocas posiciones fijas y constantes variaciones) continuó imponiendo condiciones, pero el de Gallardo (salió con un 4-3-1-2 que mutó a un 4-1-3-2) se acomodó y no sufrió tanto como en el primer tramo, aunque solo contó con aproximaciones aisladas sin peligro real. Además, no pudo explotar sus individualidades en la creación de juego con alicaídas tareas de Ignacio Fernández, Nicolás De La Cruz y Rafael Borré, que contrastaron con el buen partido de Juan Fernando Quintero y Matías Suárez.

El enganche colombiano, que primero se paró suelto detrás de los delanteros y luego rotó hacia la derecha, fue el gran arma de River para romper la inexpresividad del equipo. Y estuvo cerca de alcanzar la igualdad en dos claras oportunidades. Primero, a los 15 minutos y tras una combinación entre De La Cruz y Suárez, sacó un buen remate que se fue cerca. Y luego, un minuto después, entre Arboleda y el travesaño le sacaron un nuevo golazo de tiro libre, con un espectacular zurdazo de larga distancia. Diez minutos más tarde, volvió a aparecer el arquero local para sacarle un potente remate a Suárez, el otro punto alto.

Los ingresos de Camilo Mayada por Nacho Fernández, Lucas Pratto por Rafael Borré y Cristian Ferreira por Gonzalo Montiel no modificaron la tónica del partido. Pero cuando menos parecía posible, llegó la igualdad: pelota filtrada de Pratto para Suárez, falta de Claudio Bravo en el área y penal sancionado por el árbitro Silvio Trucco. Lo pateó Pratto y lo atajó Arboleda, pero el rebote favoreció al delantero, que definió con el arco libre para el 1-1.

Los minutos finales fueron enteros de River, que despertó y creyó que podía ganar el partido. Lo buscó por afuera, por adentro y con remates de corta o media distancia, pero le faltó un poco más de lucidez en la puntada final para llevarse el triunfo que se le escapó a Banfield.

Así, mantiene un invicto de cinco juegos (tres victorias y dos empates) pero en la noche del Sur mostró un pequeño retroceso en el juego: fue superado y el equipo del novato Crespo, que se fue muy aplaudido, estuvo muy cerca de dar el batacazo frente al del experimentado Gallardo. El fútbol, una vez más, volvió a demostrar que todo puede pasar y que su dinámica sigue siendo impensada.

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