Bati, ausente por razones técnicas y para no ir al banco

Bielsa no lo citó para jugar con Brasil porque no quiere que sea suplente y porque cree que en este momento Crespo es mejor
Cristian Grosso
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23 de agosto de 2001  

Van 308 días sin Gabriel Omar Batistuta en la selección. Y la cuenta aumentará porque tampoco estará el 5 del mes próximo frente a Brasil. Decenas de veces el director técnico Marcelo Bielsa ha explicado que, aunque no lo descarta, prefiere que sus equipos jueguen con sólo un centroatacante. Así, la convivencia de Bati y Hernán Crespo desde el primer minuto parece imposible. Guiarse por las elecciones del entrenador rosarino, cada vez que dispuso de ambos, permitiría inferir que el elegido es Batigol porque siempre optó por él las cuatro veces que en su ciclo ambos delanteros convivieron en el conjunto albiceleste. Hoy ya no es así.

Un cóctel de razones ha dejado a Batistuta al margen del seleccionado. Es cierto que el goleador de Roma aún no alcanzó su plenitud física ni futbolística, tan cierto como que el momento de Crespo es fantástico. Además, no existe ninguna razón deportiva para quitarle a Valdanito la titularidad. Y Bielsa, que estila reservar actitudes de gratitud con sus dirigidos, valora mucho que el número 9 de Lazio haya cargado, y con éxito, el peso de ser el centroatacante en las eliminatorias sudamericanas. En síntesis, Bati no está 10 puntos y Crespo sí.

Los números lo avalan: En 2001, Crespo acumula 33 goles -entre Lazio y la selección- contra 11 de Bati, todos en Roma. Es cierto que el ex delantero de Boca no perdió el puesto en la cancha y sí por una lesión en la rodilla derecha -en las eliminatorias jugó cuatro partidos y consiguió cuatro tantos-, pero desde que Hernán tomó su lugar no paró. Marcó nueve veces para ser el artillero de las eliminatorias. Además, Crespo ha señalado consecutivamente en todos los partidos que este año jugó la selección: Italia (1), Venezuela (1), Bolivia (2), Colombia (1) y Ecuador (1). Indiscutible.

Pero cuesta creer que la falta del Rey León sólo se deba a motivos futbolísticos. ¿Por qué? Cuando se recuerda que Roberto Ayala, Germán Burgos y Nelson Vivas nunca dejaron de ser tenidos en cuenta por Bielsa, pese a que prácticamente no iban ni al banco de suplentes en sus días por Milan, Mallorca y Arsenal, respectivamente, parece desbaratarse la teoría. Es más, Kily González, con una persistente pubalgia en los últimos meses, tampoco nunca dejó de ser citado al predio de Ezeiza.

A Bati no le ha faltado fútbol, ya que en los últimos 22 días jugó para Roma los encuentros con Arsenal (1-0; 69 minutos); Boca (3-1; 61 minutos y un gol); Ajax (2-1; 90 minutos); Galatasaray (1-1; 90 minutos y un gol); Fiorentina (3-0; 90 minutos), y ayer ingresó en la parte final ante Palermo (3-1). Pero las respuestas que dio no terminaron de conformar al DT.

Bielsa no tiene nada en contra de Batistuta ni está en riesgo su lugar para el Mundial 2002. Le gusta tanto que el 16 de noviembre de 1999 comentó que ponía en duda que Rivaldo fuese el mejor jugador del mundo y planteó que Bati o Figo bien podían aspirar a ese sitial. Quedaba claro hasta dónde alcanzaba su consideración por Bati . Pero convocarlo para que vaya al banco... es, al menos, urticante. Políticamente peligroso. Con el potencial riesgo de herir sensibilidades y romper la armonía de un plantel sereno, que marcha con piloto automático por las eliminatorias y rumbo a la Copa 2002.

Desde el seno del cuerpo técnico se niega que la ausencia de Batistuta, que nunca fue suplente en su historia en el seleccionado, también se sustente en esta última causa. "El apellido Batistuta no condiciona" , advertía el 19 de mayo último José Néstor Pekerman, coordinador de los seleccionados, en una charla con LA NACION. Pero claro que influye.

Desde Roma, Batistuta, en las últimas semanas entregó señales de que quería volver. "Espero con todo mi corazón jugar frente a Brasil", dijo. Aclaró que la rodilla ya no lo mortificaba y que estaba viviendo una segunda juventud. Consciente de la actualidad de Crespo, hace unos días indicó que le gustaría convencer a Bielsa de que pueden jugar juntos.

Quienes mejor conocen la intimidad del hombre de Reconquista cuentan que es lógico que no esté tranquilo, pero que será muy respetuoso de la decisión del director técnico.

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