Batistuta: un futuro condicionado por las lesiones

Los problemas físicos que sufrió el delantero durante 2001 lo alejaron mucho tiempo de las canchas y fueron determinantes para su bajo rendimiento; a menos de seis meses del Mundial, Hernán Crespo ofrece más garantías para ganarse la titularidad de la selección
Cristian Grosso
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12 de diciembre de 2001  

Los íntimos de Gabriel Batistuta admiten que el goleador está inquieto. Le preocupa que últimamente siempre aparece una u otra lesión que le impide alcanzar su mejor forma. Y como él sostiene casi la totalidad de su juego en la explosión física, sabe mejor que nadie que el estado atlético tiene que ser el principal aliado para no entregar ventajas. Ni en la cancha con Roma ni en su lucha con Hernán Crespo por la camiseta número 9 de la selección. Y la ansiedad del delantero crece a medida que se acerca la cita en Corea/Japón, ya que Batistuta -el próximo 1° de febrero cumplirá 33 años- sueña con ser protagonista del que sería su tercer y último Mundial. Actualmente, a cinco meses y medio de la Copa del Mundo, Crespo (es el goleador del ciclo de Marcelo Bielsa con 11 tantos) ofrece más argumentos y garantías para confiar en su titularidad .

Hoy, como tantas veces en la temporada, Batistuta está parado. Una cadena de lesiones ha conspirado contra el ritmo de alta competencia que el atacante nunca consiguió recuperar. Por eso en los últimos tiempos no rindió como se esperaba. Ni estuvo a la altura del exigente calendario europeo. ¿Cómo es esto? Durante 2001 Batistuta disputó 39 partidos, mientras que, por ejemplo, el defensor Roberto Ayala, entre su club Valencia y la selección argentina participó en 53 cotejos y de acá a fines de año tendrá por delante tres más. Vale entonces para demostrar las sucesivas interrupciones a las que estuvo obligado el goleador. Por eso su futuro aparece condicionado. Es que abrirá el año del Mundial lesionado y éste no es un síntoma alentador .

Las lesiones dominaron la temporada de Batistuta. Empezó el año inactivo debido a la traumática tendinitis rotuliana derecha que apareció un 29 de junio de 2000, en Bogotá, jugando para la selección. Se perdió las dos primeras fechas en la reanudación de la liga y reapareció el 21 de enero. Pero el 25 de febrero un estiramiento en el ligamento colateral de la rodilla derecha lo mantuvo otros 35 días inactivo. En agosto completó una pretemporada exigente y ya no había secuelas de la perseverante molestia... pero el 28 de octubre sufrió un desgarro de 1,5 centímetro en los músculos flexores del muslo derecho y ahora fueron 28 los días lejos de las canchas. Y la dolencia que le apareció el domingo último en el músculo semi membranoso del muslo derecho lo condenó a cerrar el año del mismo modo que lo había comenzado: lesionado.

Se trata de inconvenientes musculares, no óseos ni de ligamentos, y por eso no son determinantes. Es cierto que Batigol no carga con el lastre de lesiones importantes en sus 13 años de trayectoria. Nunca lo operaron y jamás se quebró. Una distensión de los ligamentos laterales de la rodilla izquierda que lo mantuvo parado 35 días entre febrero y marzo de 1999 era su antecedente médico más grave hasta que la célebre tendinitis rotuliana, que incluso lo impulsó hasta la cornisa de abandonar el fútbol, abrió un cono de sombras que ya se extiende a 18 meses.

Después de recoger elogios durante nueve temporadas en Fiorentina, la llegada a Roma le permitió saldar una vieja deuda: ganar un scudetto. Pero como la repercusión de sus movimientos tiene otra resonancia en la capital italiana, también empezó a convivir con las críticas. Como las de la prensa -el diario Corriere dello Sport escribió un editorial con el título Por desgracia, Gabriel, la juventud se escapa - y las de los hinchas, que el último 17 de septiembre lo silbaron durante un entrenamiento en Trigoria.

El es el primero en asumir su bajón futbolístico. "Estoy hecho un desastre, es una racha. Pero de la cabeza estoy 100 puntos. Al Mundial voy a llegar bien" , confesó el viernes último, antes del partido con Parma, que traería la cuarta lesión en el año. Su media goleadora es de 20 tantos por temporada y, hasta aquí, sólo anotó tres y está muy lejos de los 12 que acumula Dario Hubner (Piacenza), actual capocanonniere del calcio .

Crespo es la cara opuesta. Dejó atrás algunas lesiones que le impidieron cerrar su participación en las eliminatorias sudamericanas frente a Perú y Uruguay, pero igualmente fue el goleador junto con el ecuatoriano Agustín Delgado, con ocho conquistas. Para Lazio lleva siete tantos en la liga y está a cinco gritos de alcanzar el 100o festejo en seis años de carrera en la península. Y un dato extra muy significativo para meter más presión: con 32 goles entre la liga, la Copa Italia y la Liga de Campeones es el máximo anotador italiano de 2001. Si se le suman otros seis para la selección argentina, hacen un total de 38. Y Bati anotó 15 en todo el año.

Ese desvelo de Batistuta se vuelve entonces comprensible. Se trata de un jugador pesado que no logra escapar del círculo de las lesiones, que está a las puertas de los 33 años y que extraña el potencial físico, su arma más desequilibrante. Además, la fuerza goleadora de los 26 años de Crespo exige atención. Así, los interrogantes acompañan con más fuerza que nunca la proyección de Batistuta hacia la Copa del Mundo 2002.

La recuperación, en Reconquista

Batistuta tenía previsto pasar las Fiestas en Reconquista porque en esa fecha se casará Elisa, una de sus tres hermanas. Pero decidió hacer la rehabilitación en su pueblo natal y adelantará el viaje. Se perderá los partidos con Milan, Brescia, Chievo y Torino, y reaparecería el 13 de enero ante Verona.

Números y problemas

4 lesiones sufrió Batistuta en el año. Comenzó 2001 con la traumática tendinitis rotuliana derecha, luego padeció un estiramiento en el ligamento colateral de la misma rodilla derecha, posteriormente tuvo un desgarro de 1,5 centímetro en los músculos flexores del muslo derecho y, por último, actualmente arrastra una lesión en el músculo semi-membranoso también del muslo derecho.

106 días fuera de las canchas es el saldo de inactividad que le habrán dejado las lesiones a Batistuta al cabo de este año.

39 partidos oficiales jugó Batistuta a lo largo de 2001 entre la liga italiana 2000/01 y 2001/02 (27), la Copa UEFA (4), la Liga de Campeones (7) y el seleccionado (1).

15 goles convirtió en el año: 14 para Roma y uno en la selección, ante Paraguay, en el único cotejo que jugó para el equipo de Marcelo Bielsa. En los últimos cuatro meses sólo anotó cuatro tantos: el apuntado a Paraguay y a Juventus, Lecce y Bologna.

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