Belgrano campeón: presión alta, ataques a tres bandas y centros para que sufriera River
El equipo de Zielinski fue muy superior al de Coudet aunque tuvo que dar vuelta el partido y se impuso 3-2 en el final
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Belgrano se consagró campeón del fútbol argentino luego de una gran final en la que derrotó a River por 3-2, en el estadio Mario Alberto Kempes. En un desenlace emotivo, revirtió un resultado que era favorable al Millonario cuando al encuentro apenas le faltaban seis minutos. Pero más allá de la reacción del epílogo, que alguno podría maquillar pensando que el equipo que estaba en desventaja estaba obligado a arriesgar porque perdía el título, lo meritorio del Pirata fue que desde el comienzo salió con un planteo para no ser menos que su rival.
En ningún momento Belgrano se sintió inferior a River y una de las claves del triunfo fue que salió a presionarlo alto, poniendo por momentos nueve futbolistas en campo rival, como se ve en una de las imágenes. El plan de Zeilinski fue presionar alto al equipo de Coudet y después tratar de atacar rápido, en pocos toques.
Así fue el gol de Uvita Fernández que valió un campeonato: presión alta del Mudo Vázquez sobre el juvenil Meza y una vez que ganó la pelota y la posición, no lo pensó dos veces: centro para los tres compañeros que estaban dentro del área. Lo de Uvita Fernández tuvo también el mérito del olfato y un movimiento clave para desmarcarse. Amagó primero atacar y luego dio dos pasos para atrás; ahí le sacó la ventaja a su marcador para terminar de rematar con la zurda. El disparo no fue técnicamente bueno, pero suficiente para cambiarle el palo a Beltrán.

Lo que unió a unos y otros eran las búsquedas largas: no intentaron elaborar en corto, sino que intentaron generar a partir de un lanzamiento largo para ubicar el balón en tres cuartos de la cancha y, a partir de ahí, sí tejer combinaciones que los pongan en pocos segundos de cara al gol.
La jugada del gol de Colidio fue muy parecida a una que hilvanó Belgrano al minuto de juego y que finalizó con un remate de Juan Velázquez desviado al primer palo. Pero nació de un cambio de frente de Falcón (de derecha a izquierda) para Zelarayan, que pegado a la raya filtró para la diagonal de Velázquez (que ganó la posición a la espalda del lateral derecho Bustos). El 1-0 de Colidio surgió de un cambio de frente largo de Martínez Quarta para Acuña; Galván le marcó la diagonal por dentro al Huevo y picó: le ganó la posición a Rigoni (a la espalda del callejón del lateral Falcón) y metió el centro atrás para la arremetida de Colidio.

El plan de Zielinski, desde el esquema 4-4-2, fue presionar en campo rival a River, no dejarlo salir cómodo con la pelota. Zelarayan se escalonaba con Paserini arriba, a la espera de recibir un cambio de frente o centro que caiga en el área desde Rigoni (mediocampista externo por la derecha) o Juan Velázquez (volante zurdo de 21 años que intentó desbordar por su banda para ganarle la espalda a Bustos). Los primeros 15 minutos fueron todos de Belgrano, se jugaba en campo de un River que tampoco tenía un centrodelantero que pueda pivotear y aguantar la pelota para “sacar al equipo” ante un lanzamiento largo.
Chacho apostó a lo conocido, con el asterisco en Anibal Moreno, quien decidió arriesgar a sabiendas que podría agravar su lesión en la rodilla, pero el 5 quiso jugar la final. Vera, Galván y Juan Cruz Meza por delante de Moreno en el 4-1-3-2, y -extrañamente a lo que podría preveerse- con Freitas jugando como segunda punta (alternando la derecha con la izquierda) y el que se movió más como centrodelantero fue Facundo Colidio. Así convirtió el gol, luego de una asistencia de Galván, que aprovechó un error de cálculo en la marca de Rigoni.

“¡Para adelante!“, gritaba Coudet a sus jugadores, pero Vera no estuvo preciso en las intervenciones y volvió a tomar malas decisiones. Lo bueno que hizo River, a diferencia de otros partidos, fue buscar con mayor decisión a Tomás Galván en los metros finales: por él llegaron ambos goles. El primero tras una habilitación de Acuña, metió el centro atrás tras ganarle la posición a Rigoni para la anotación de Colidio; en el 2-1 recibió un pase de Colidio (desde una posición más de 10 que de 9) controló para adelante para dejar atrás a su marcaron (Falcón) y cruzó el remate con zurda.
Si de arranque Belgrano había salido a atacar a River, con las modificaciones de Zielinski tras el 1-2 y los cambios de características, más todavía. Terminó jugando para dar vuelta el partido con Cardozo; Falcón, Morales, Alvaro Ocampo y Sporle; Rigoni, Sánchez, Ramiro Hernándes y el Mudo Vázquez; Zelarayan y Uvita Fernández. Jugadores ofensivos, con desequilibrio individual y sentido colectivo. Pero su triunfo fue global: en situaciones de riesgo, el Pirata se impuso 10 a 3 contra River. Y, más allá de la táctica, jugó con el corazón en la mano y la mente fría para no apartarse del plan, para sacar a relucir la mayor virtud de cada uno de sus intérpretes en beneficio del equipo.

Muchas veces tuvo que lidiar Zielinski con el mote de “DT defensivo”. Este título le da la revancha, aunque él sienta que no la necesitaba para confirmar una carrera exitosa como entrenador.
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