Belgrano se tomó muy en serio la punta del certamen

En Liniers, los cordobeses derrotaron 1 a 0 a Vélez y sumaron su tercer triunfo consecutivo; Obolo hizo el gol
En Liniers, los cordobeses derrotaron 1 a 0 a Vélez y sumaron su tercer triunfo consecutivo; Obolo hizo el gol
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29 de agosto de 2001  

Tres jugados, tres ganados. De sufrir con el acechante fantasma del descenso en la promoción, a lucir orgulloso la punta del torneo Apertura. ¿Belgrano en la cima del campeonato? Sí. Después de derrotar a Boca y a Banfield, los cordobeses encadenaron anoche, en Liniers, una nueva victoria para aumentar su crédito ante los más incrédulos. Esta vez Vélez cayó en la racha positiva de los dirigidos por Carlos Ramacciotti, que se impusieron por 1 a 0 con una pócima de suerte, una cuota de oportunismo y otra porción de oficio.

La injusticia se posó rápidamente sobre el barrio de Liniers y condenó a Vélez a caer sin merecerlo en la primera etapa. Una grosera desinteligencia entre el arquero Bernardo Leyenda y Sebastián Méndez permitió que un cabezazo de Mauro Obolo adelantase a los cordobeses en el marcador. Justo el grandote Obolo, que es jugador de Vélez y se encuentra en Belgrano a préstamo, sin cargo ni opción. Claro que ni se le cruzó por la cabeza festejar ese tanto.

La desventaja no desmoralizó a los locales. Los dirigidos por Compagnucci acreditaron suficientes méritos como para justificar, al menos, el empate. Y si se hubiesen retirado ganadores..., tampoco hubiera estado mal. Nunca se desesperaron, manejaron bien la pelota, sumaron mucha gente en ataque..., pero fracasaron una y otra vez cada vez que pisaron el área celeste. Sucesivamente se fueron frustrando situaciones de riesgo que encabezaron Fernando Pandolfi, Darío Husain y Patricio Camps. Incluso, al Pato el poste le devolvió un remate en el final.

Esa dosis necesaria de suerte se burló de Vélez. Retroceder algunos años en la historia del equipo de Liniers e imaginarse a Carlos Bianchi -fundamentalmente con él- o a Osvaldo Piazza en la dirección técnica hubiese significado que los locales ganasen con comodidad la etapa inicial. Es que sólo la suerte no se sumaba a la saludable actitud velezana, para entonces poder concretar sus buenas intenciones.

Belgrano se entregó a las bondades protectoras del azar. Desde la ventaja, retrocedió y únicamente se dedicó a proteger la diferencia. Con firmeza y entrega. Sin nada de imaginación ni inquietudes ofensivas. Tanto que, después del cortocircuito con Méndez, el arquero Leyenda nunca más intervino en el partido. Para los cordobeses el negocio cerraba por donde se lo mirase y resolvieron no atender ningún detalle ortodoxo para cuidar eso golcito que les aseguraba la punta.

Belgrano pudo definir el partido en el comienzo de la segunda etapa: Desagastizábal falló un remate y Julio López desperdició un cabezazo. Y nada más, pese a que Vélez nunca encontró el camino. Y con el paso de los minutos creció su desesperación y también la impaciencia de los hinchas. Sólo un remate del debutante Gracián, que despejó sobre la línea Pacheco, y una gran atajada de Juan Carlos Olave -la figura- fueron las situaciones que los locales pudieron generar. Suficientes para por lo menos alcanzar la igualdad.

De todos modos, Vélez acusó la falta de un caudillo, de alguien que lo conduzca en la tormenta. Su público se lo expresó con el rechazo de los silbidos. Belgrano buscó poco y se quedó con todo. ¿Exagerado? Seguramente, pero la punta es suya.

Un festejo a medias

El de anoche no fue un partido más para Mauro Obolo, que vistió los colores de Belgrano y se enfrentó con el club que es el dueño de su pase. El delantero fue cedido sin cargo y sin opción a Belgrano, que anoche disfrutó de su capacidad goleadora para mantenerse en la punta de Apertura.

"Estoy contento porque el triunfo nos sirve para seguir arriba. No grité el gol por respeto a la gente de Vélez, que me prestó a Belgrano para crecer y por eso no lo tomo como una revancha. Es más, espero volver el año próximo al club para serle útil", dijo el atacante.

Apuntes

Rumores técnicos : la derrota ante Belgrano agudizó la situación de Carlos Compagnucci, cuya continuidad al frente de Vélez cada vez es más dudosa. Es más, por los pasillos del estadio José Amalfitani se especuló con que los dirigentes de Vélez mantuvieron contacto con Néstor Gorosito y Jorge Borelli para reemplazar a Compagnucci, si finalmente aceptan la renuncia que el técnico puso a disposición tras la caída con Independiente, en la primera fecha. Otro nombre que sonó fue el de Américo Gallego, que el domingo último, siguió al equipo de Liniers, en Newell’s. Anoche, el DT se fue sin hacer declaraciones con el vicepresidente Juan Carlos González. El entrenador hablará en la práctica de hoy.

Conflicto por Posse : hoy, el protesorero de Vélez, Eduardo Rafaini, se reunirá con los dirigentes de Espanyol, en Barcelona, para definir el futuro de Martín Posse, que no actúa en el club catalán porque Vélez no envió el transfer. La negativa se debe a que Espanyol, dueño del 50 por ciento del pase, no pagó el préstamo de la última temporada.

Sin sorpresa : “En el campeonato pasado conseguimos ordenar al grupo y por eso no me sorprende este arranque con tres triunfos seguidos. Rescato la capacidad defensiva y la entrega de los jugadores. Pensar en el título sería ridículo, porque nuestra meta es evitar el descenso y, si podemos, clasificarnos para alguna copa internacional”, dijo el técnico de Belgrano, Carlos Ramacciotti.

Barras en acción : al término del partido, en la zona de los vestuarios locales, los barrabravas del equipo de Liniers Marquitos y El Negro Ale increparon a los hermanos Eduardo y Federico Domínguez. La apretada se produjo luego de una discusión entre los violentos y el padre de Esteban Bujan. “Con lo de hoy no alcanza. Tienen que ganar”, amenazaron los barrabravas a los jugadores de Vélez, visiblemente asustados.

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