Bianchi, el repaso de un ciclo brillante

El Virrey se despidió de Boca y ayer vivió su primer día en familia y sin el buzo de DT xeneize. Tras 1305 días como entrenador, desde el 27 de mayo de 1998, recorrió paso a paso la etapa más exitosa en la historia de la entidad azul y oro
Christian Leblebidjian
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24 de diciembre de 2001  

1- La presentación

27-5-1998

Llegué a la Bombonera y allí me esperaba Mauricio Macri para anunciarme como el reemplazante de Veira. No prometí salir campeón; sí dije que iba a pensar las 24 horas en Boca.

2- El primer banco

9-7-1998

Mi debut fue en Rosario, ante Central. Boca ganó por 4 a 2 en un amistoso y el equipo me demostró que ya iba entendiendo el mensaje. Fue el principio de la sociedad Guillermo-Palermo, que tantas satisfacciones nos dio en el futuro.

3- Superclásico a mil

25-10-1998

Fue mi primer choque con River como entrenador de Boca. Por el Apertura 98, fue un empate sin goles. ¿Si festejé el penal que Córdoba le atajó a Gallardo? Sí, ¡y cómo! Esa acción fue clave para mantener el invicto y la diferencia en la punta con nuestros perseguidores.

4- Emocionante

15-11-1998

La Bombonera estaba repleta. No paraba de llover. El Mellizo Guillermo había marcado un golazo en el primer tiempo, pero Talleres nos empató a poco del final. Tuvo que aparecer, cuándo no, Palermo, el optimista del gol, en el último minuto. Cuando Adrián Guillermo tiró el centro, le dije al profe (por Santella) ‘es gol’. Salí disparado para abrazar a Martín. Una montaña de jugadores se nos subió encima; casi me quedo sin rodillas. Pero valió la pena.

5- La primera vuelta

29-11-1998

¡Al fin campeones! Ahora sí pude decir la famosa palabra. Empatamos con Independiente en la Bombonera 0 a 0. Ischia me dijo en medio del partido que ya éramos campeones porque Gimnasia no pudo ganar en La Plata. Pero no festejé hasta que terminó el encuentro. En ese momento, preferí admirar el marco del estadio. Fue imponente. Después vinieron Cagna, Bermúdez y Palermo y me llevaron en andas para la vuelta olímpica. Empezábamos a quedar en la historia...

6- Una decisión correcta

25-1-1999

Fue una pretemporada complicada. Caniggia, que tenía el apoyo de los hinchas, me pidió volver y ser titular, pero no podía prometerle nada. Le dije que los jugadores que arrancaron el proceso estaban delante de él y que iban a tener la prioridad.

7- Primer grito clásico

9-5-1999

Ganábamos 1 a 0 con gol de Jorge Bermúdez, pero Elizondo lo expulsó minutos más tarde. Encima se nos lesionaron Serna y Abbondancieri, y tuvo que entrar Muñoz, que jugaba su primer clásico. Empató Netto de penal. ¡No puede ser tanta mala suerte!, pensé yo. Tuvimos coraje y Palermo sacó un gol de la galera y puso el 2 a 1 con un zurdazo de media vuelta. Fue un paso importante para el bicampeonato.

8- Al bicampeonato

23-5-1999

Hicimos un gran partido. Le ganamos a un San Lorenzo que era candidato por 3 a 0 con goles de Samuel, Palermo y Guillermo; hasta Martín erró un penal... Esa tarde se confirmó la venta de Samuel a Roma.

9- Vuelta olímpica II

6-6-1999

En el Clausura 99 fuimos campeones antes de que terminara el partido con Independiente, porque Racing le ganó a River. Igual fue raro: perdimos 4 a 0, pero eso no opacó el festejo. Me acerqué a Riquelme, que estaba cabizbajo, y le dije: ‘Andá Román, que esto no se disfruta todos los días’.

10- Gira española

10-8-1999

Por la copa de los bicampeones, en Alicante, enfrentamos al Barcelona de Van Gaal y Figo y le ganamos 3 a 2. Riquelme, que entró en el segundo tiempo, se llevó los elogios, pero los futbolistas sabían que era una buena oportunidad para mostrarse. Fue importante por vencer a Barcelona, pero no dejó de ser un amistoso.

11- El mal paso

20-2-2000

Boca, después de seis años, volvía a la Copa Libertadores, pero el debut fue para el olvido. Caímos con Blooming, en Santa Cruz de la Sierra, por 1 a 0. Me dio bronca empezar así, pero dependía de nosotros cambiar la actitud para lograr el gran objetivo: el lanzamiento internacional.

12- Fiesta completa

24-5-2000

En diez días jugamos tres clásicos, dos por la Libertadores y uno por el Clausura. Empatamos el primero (1-1) y perdimos en el Monumental (1-2). En el tercero vivimos la noche soñada: un 3 a 0 contundente. Además, un gol lo hizo Palermo, que volvía después de la rotura de ligamentos. A las semifinales.

13- Samuel, el salvador

7-6-2000

Cuando le ganamos a América 4-1, me preguntaron si me veía en la final y dije: ‘me hubiese gustado un gol más’. Mirá si sabré... Después, en el Azteca, casi perdemos todo, pero apareció Samuel con un cabezazo: 1-3 y a la final. No festejé porque vi a Walter sacándose la camiseta, pensé que lo iban a amonestar y se perdía la final... Fue uno de los goles que más disfruté y ni siquiera lo grité.

14- Copamos el Morumbí

21-6-2000

Después del 2-2 en la Bombonera, fueron pocos los que creyeron en Boca. Les dije a los jugadores: ‘Si estamos unidos, la Copa es nuestra’. En Brasil, nos anularon mal un gol de Palermo y fuimos a penales. Ischia, atrás del arco de Córdoba, le apuntó dónde tirarse y Oscar apareció en toda su dimensión. Con la corrida de Bermúdez y el gol levanté los brazos, me abracé con Veglio y grité con fuerza: ¡Campeones de América, viejo!

15- Campeones del mundo

28-11-2000

Boca fue inteligente, tuvo un arranque arrollador y le ganó a Real Madrid 2 a 1, en Tokio, con dos goles de Palermo en los primeros seis minutos. Les recordé a los jugadores todo lo que nos costó llegar a esa instancia y que esa oportunidad se daba poco en la vida. Ese día sentí que no había nadie más feliz que yo en Boca.

16- El año más glorioso

18-12-2000

Fue inigualable tener la posibilidad de ganar tres títulos en una sola temporada, más sabiendo que Boca nunca lo había conseguido. A la Libertadores y la Europeo-Sudamericana se sumó el Apertura. Es cierto que llegamos al límite por el desgaste del viaje a Japón, pero con el resto suficiente para demostrar que éramos los mejores. River casi nos saca el campeonato, pero Huracán nos dio una mano al empatarle 1 a1. No sé quién me tomó de la mano, pero después del 1 a 0 a Estudiantes, nos tiramos de cabeza a una pileta imaginaria en la Bombonera.

17- Arranque demoledor

15-2-2001

A pesar de que perdimos un gol por partido tras la venta de Palermo a Villarreal, y que en el Clausura no empezamos bien, el equipo hizo pie en la Copa Libertadores, donde logró cinco triunfos consecutivos. Sacamos a relucir la actitud de campeón.

18- Otro grito en Brasil

14-6-2001

Ibamos como punto ante Palmeiras, después de un 2 a 2 en la Bombonera, pero terminamos festejando por penales el pasaje a la final. Esa noche me dieron un piedrazo en la cabeza, pero la victoria fue el mejor remedio. Ahí pensé... si realmente tuviera el celular de Dios, como dicen algunos, el proyectil no me habría pegado...

19- Bicampeones de América

28-6-2001

Sufrimos más de lo esperado, aunque nunca subestimamos a Cruz Azul. Sabíamos que no teníamos nada asegurado pese al 1 a 0 en México. El destino quiso que otra Copa libertadores se definiera por penales, como había pasado con Vélez en el 94 y con Boca en 2000. Eso tampoco empañó el festejo. Córdoba acertó otra vez y... de nuevo campeones. El sexto título de un ciclo inolvidable, único.

20- La espina alemana

27-11-2001

Todavía tengo atragantada la final que se nos escapó ante Bayern Munich (0-1), en Tokio. Hubiera sido la despedida ideal, pero no pudo ser. Hoy sigo pensando que teníamos todo para ganar la Copa Europeo-Sudamericana, pero el destino no lo quiso así. La expulsión de Delgado fue mucha ventaja para los alemanes, aunque igual sentí orgullo por lo que entregaron ese día los jugadores.

21- Despedida con goles

16-12-2001

Por el afecto que siento por la familia boquense, pedí dirigir mi último partido en la Bombonera. Les dije al plantel que había que ganar para dejar a Boca en lo más alto y no pensar en mi partida. Se le ganó 5 a 3 a Independiente y los hinchas me hicieron emocionar. Lo tengo agendado: en total, estuve 237 partidos, 131 ganados, 64 empatados y 42 perdidos, con 437 goles a favor y 247 en contra. No hubiera sido posible sin los jugadores y sin el apoyo de los hinchas. Nunca los olvidaré.

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