Bilardo declaró ante la fiscalía

La causa sigue su curso; el DT de Estudiantes se mostró de buen humor y dijo que la gente del ámbito judicial lo recibió muy bien. "Se reían todos, pero nadie me dijo nada", señaló
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26 de febrero de 2004  

La extravagante ocurrencia puesta en escena el domingo último por Carlos Salvador Bilardo, en el Monumental, tuvo continuación ayer, con una consecuencia judicial para el técnico de Estudiantes. El entrenador declaró en la Fiscalía 1era de la Capital Federal, que tiene a su cargo el caso por la presunta contravención en que incurrió Bilardo, pues llevó al banco de suplentes una botella de champagne que, según sostuvo él, en realidad contenía una bebida no alcohólica; y tomó una copa.

Bilardo disponía de cinco días de margen para concurrir a prestar declaración, pero anteayer, cuando su equipo completó el partido del último Apertura ante Atlético Rafaela, que finalizó sin goles, había anunciado que cumpliría con ese paso ayer.

Maletín en mano, Bilardo se fue caminando tranquilamente por la calle después de cumplir con la obligación impuesta por la Justicia. En esos metros que recorrió hasta tomar un taxi, se mostró sonriente, muy distendido. Y varias veces respondió el saludo de transeúntes y automovilistas.

Acompañado por su abogado, Francisco Da Giau, el entrenador relató: "Entré en la fiscalía, en el barrio de Saavedra, y la gente me recibió muy bien. Se reían todos, nadie me dijo nada. Y la hinchada de Estudiantes estuvo fabulosa anoche (en referencia a los irónicos cánticos "Ay, ay, ay, ay, ésta es la barra del champán", entonaban los hinchas)."

"Por un pedido nuestro se labró un acta donde nosotros ofrecimos dos peritos para cuando se sepa qué contiene la famosa botella. Esto se realizará el viernes (por mañana), a las 10. Entendemos que el domingo hubo un procedimiento demasiado espectacular con la Policía Federal, totalmente innecesario, porque no hay ninguna falta que reprimir", comentó el abogado de Bilardo. El resultado de la pericia se conocerá en una semana.

Todo como para completar una suerte de irónico o real cambio de imagen que el entrenador pretende transmitir: menos obsesión y más tranquilidad. En este sentido, incluso, sorprendió una consideración suya tras el mini partido ante Rafaela: "Es muy difícil jugar en este ritmo tan violento", señaló.

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