Blatter y las dos caras de la FIFA

El presidente de la máxima entidad del fútbol minimizó los temas candentes. “Velaré para que no sea usada la tecnología”, dijo, restándoles importancia a los errores de los árbitros
El presidente de la máxima entidad del fútbol minimizó los temas candentes. “Velaré para que no sea usada la tecnología”, dijo, restándoles importancia a los errores de los árbitros
Claudio Mauri
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28 de junio de 2002  

YOKOHAMA, Japón.– Si lo superficial está de moda en el fútbol, la FIFA es uno de sus principales impulsores. Eso sí, lejos de encerrarse, la máxima entidad, por medio de su presidente Joseph Blatter, atendió al periodismo en el Centro Internacional de Prensa de esta ciudad. Allí aplicó su estrategia de diluir los temas candentes y exaltar lo protocolar. En su manejo público, la FIFA puso en práctica su escala de valoración: lo que está mal y cuestionado (por ejemplo, los arbitrajes) será motivo de estudio a futuro; lo que es discreto (por ejemplo, el nivel futbolístico) alcanza la dimensión de “atractivo e interesante” y lo que es bueno (la seguridad y tranquilidad que rodean al Mundial) es calificado como “perfecto en su hospitalidad y logística”.

La FIFA funciona como un humano muy resistente; pone la mejor cara y se hace la distraída con los temas que la incomodan, y también exhibe un estómago tolerante, como para que Blatter comparta como si nada el estrado con Lennart Johansson, presidente de la UEFA y titular del Comité Organizador de la Copa del Mundo, pero también muy identificable como un severo crítico del mandato de Blatter cuando ocurrió la quiebra de ISL, la empresa que manejaba los derechos comerciales de la FIFA.

Como la premeditada camaradería no podía dejar ningún flanco descubierto, allí también estaban los titulares de los comités organizadores de Japón y Corea del Sur, Shunichiro Okano y Mong-Joon Chung, quienes, a pesar de ser los representantes de dos países que se relacionan desde el recelo y la competencia para ver cuál de ambos es el mejor, ayer se pusieron la misma camiseta. “La Copa fue un éxito rotundo. Desde nuestra experiencia, muchos países pequeños pueden aspirar a organizar el campeonato”, expresó Mong, a cuya expresión se unió la de Okano: “Suscribo lo dicho por Mong. El fútbol es una cultura universal que puede unir pueblos de distintas razas y religiones. Eso es lo que vivimos en este Mundial y por eso me siento muy feliz”.

Por las dudas, para que nada estropeara el clima de normalidad que procuró la FIFA, su vocero, Keith Cooper, se adelantó a descartar cualquier rumor sobre un caso de doping en los partidos de semifinales: “Todas las pruebas realizadas en el campeonato dieron negativas. Los trascendidos son infundados”, comentó Cooper para desacreditar una versión de una radio de Corea del Sur sobre un supuesto doping positivo en un jugador alemán.

En su introducción, antes de que se formularan preguntas, Blatter fijó una posición políticamente correcta: “Estoy feliz y satisfecho por lo acontecido en esta copa, que se jugó en nuevo entorno cultural. La organización conjunta tuvo un impacto positivo. En la final tendremos la presencia del emperador de Japón, Akihito, y del presidente de Corea del Sur. Esto demuestra que la copa permite la confraternidad entre los pueblos, que tendrá un gran impacto en el fútbol asiático. Fue la copa de la sonrisa; en todos lados nos recibieron con una sonrisa”.

Los siguientes son otros comentarios de Blatter sobre distintos temas:

  • El aspecto futbolístico: “Hubo muchas sorpresas. Si comparamos, en 1994, entre los ocho primeros hubo siete equipos europeos y uno sudamericano; en 1998, seis europeos y dos sudamericanos, y en 2002, cuatro europeos, un sudamericano, un africano, un asiático y uno de América del Norte. Esto significa que se achica la brecha entre las potencias y los demás equipos. Para la FIFA es todo un logro porque ya no hay selecciones chicas. Eso es bueno. Este Mundial fue atractivo e interesante, aunque no haya sido de alto nivel futbolístico”.
  • Elecciones de presidente de la FIFA: “Para el futuro queremos que el acto eleccionario no coincida con el comienzo de un Mundial. Buscaremos otra época, ya que lo político no debe convivir con lo deportivo”.
  • Los cuestionamientos a los árbitros: “Evaluaremos todos los resultados del control del juego y después tomaremos las decisiones adecuadas para asegurar el futuro. De los 62 partidos, no más del 5 por ciento fueron discutibles. Debemos aprender a convivir con el error, que lo puede cometer el árbitro, el dirigente, el entrenador o el jugador. En cuanto al uso de la tecnología para corregir errores, yo siempre velaré para que no sea aplicada. Hicimos algunos experimentos y fueron nefastos. Es esencial que nos basemos en la persona, en lo humano. Hay que mejorar la formación con cursos y preparación técnica, y que los jueces asistentes (ex linesman) conozcan a fondo el fútbol, lo vivan, lo sientan y sigan muy de cerca su evolución. No vamos a introducir la tecnología porque destruiríamos la emoción”.
  • La designación para la final de Pierluigi Collina, que es modelo publicitario de Adidas, la marca que viste a Alemania: “No veo conflicto de intereses. Adidas también es proveedor y auspiciante de la FIFA y de muchos otros árbitros”.
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