Bloopers o errores, esta vez excepciones que confirman un buen mundial

Marcelo convirtió el primer gol en contra de la Copa
Marcelo convirtió el primer gol en contra de la Copa Fuente: Reuters
En la primera etapa de Brasil 2014 prevaleció el juego vistoso
Christian Leblebidjian
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28 de junio de 2014  • 13:29

SAN PABLO.- El primer gol del Mundial fue en contra. Marcelo apareció en el medio de la pifia de Nikika Jelavic tras un centro de Olic desde la izquierda y Croacia se ponía 1 a 0 ante Brasil. Parecía el presagio de una tendencia negativa, la peor forma de arrancar el certamen. Y encima con el local en esta ciudad, donde se inauguró la máxima cita. El equipo de Felipao no lo sufrió, ya que entre fallos arbitrales y méritos propios terminó dando vuelta el partido y ganando 3-1. Sin embargo, lo destacable en este campeonato de buen (y por momentos muy buen) nivel, con lluvia de goles, con emociones en todas las sedes, es que los bloopers o errores puntuales individuales aparecieron a acuentagotas, fueron excepciones que confirmaron el más que aceptable nivel que está mostrando la Copa del Mundo hasta aquí.

No siempre que hayan muchos goles es sinónimo de buen fútbol, pero aquí una apreciación y la otra van de la mano. Se observan estilos ofensivos, que arriesgan. Incluso seleccionados que apuestan por el sistema táctico 5-3-2 no lo hacen sólo con la idea de defender. Está claro que los errores forman parte del juego, pero todos los entrenadores coinciden en que aquél equipo que achique sus márgenes de fallas o desconcentraciones, tendrá más chances de llegar a la final.

En el Mundial se llevan anotados 136 goles en 48 partidos: 75 dentro del área, 28 de cabeza, 12 con un remate desde afuera del área, 9 de penal, 2 de tiro libre directo, 1 de taco, 3 con la rodilla, 1 de espalda, 1 con la panza y 4 en contra. Pero la buena noticia es que sólo en 16 de esas conquistas hubieron errores groseros: en 5 de ellos fueron protagonistas jugadores de campo y en 11 los arqueros. El puesto, se sabe, que nadie puede salvar. Ellos se equivocan y el balón ingresa.

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Los futbolistas que quedaron presos de una falla que luego derivó en un tanto rival fueron el mencionado Marcelo (Brasil), el bosnio Kolasinac ante la Argentina, tras el tiro libre lateral de Messi, pero la más notoria se vio anteayer, en la pifia de Boye que finalizó en el gol en contra para el 1-0 de Portugal ante Ghana: quiso rechazar en el primer palo un centro desde la izquierda de Miguel y el balón terminó en el ángulo superior izquierdo de su arquero. Y después hubo dos "asistencias involuntarias", una de Gago en el tanto de Musa para el 2-2 parcial de Nigeria (quiso robar desde atrás y cuando punteó el balón le quedó al delantero africano). Algo parecido le sucedió a Kalou, de Costa de Marfil, aunque él no llegó forzado como Gago. Se equivocó en el cálculo en un pase atrás y la acción terminó en el gol de Samaris para Grecia.

Fueron los arqueros quienes, en su mayoría, quedaron expuestos. Pero incluso quienes fallaron alguna vez, no necesariamente tuvieron un mal partido. El caso más emblemático en ese sentido es lo que sucedió en la última jornada de grupos, cuando el arquero de Ghana, Dauda, rechazó con las palmas -corto y hacia adentro- y le dejó servido a Cristiano Ronaldo el 2-1 para Portugal. Pero antes había sido figura, evitando varias conquistas rivales y del propio CR7.

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Iker Casillas, como capitán, fue el primero en asumir la frustración del plantel de España por no defender bien el título conseguido en Sudáfrica. Tuvo un error grosero en el 1-5 ante Holanda, cuando controló mal un pase atrás y esa falla terminó en el gol de Van Persie, el cuarto naranja. "Hemos querido hacer todo lo posible por mantener la ilusión de la gente, pero no ha podido ser. Hay que pedir perdón, somos los primeros responsables. Nos vamos dolidos y fastidiados", dijo el arquero, que también abrió el rubro "flojas salidas en los tiros libres": así sufrió el tanto de De Vrij en su propia área chica. Otro que se quedó corto en el cálculo del centro fue Akinfeev, de Rusia, en el gol de cabeza de Slimani, el de la clasificación histórica de Argelia. Aunque vale aclarar que a Akinfeev lo estaban distrayendo con un láser desde la tribuna. Muslera se quedó parado en el 0-2 de Duarte para Costa Rica, otro arquero al que le cabecearon en el área chica. El 2-0 de Argelia a Corea (finalizó 4-2) fue de pelota parada: mala salida de Jung para el gol de cabeza de Halliche.

Después estuvieron los reboteros, que dejaron corto despejes ante remates no muy difíciles y anunciados y fueron aprovechados por el rival: así fueron los goles de Mandzukic (Croacia) a Camerún (falló Itanjde); el último de Muller (Alemania) a Portugal (error de Rui Patricio). A Akinfeev, de Rusia, se le fue entre las manos el remate desde afuera de Lee Keunho en el 1-1 ante Corea y el arquero Begovic, de Bosnia, no salió a cortar un centro fácil y finalizó en el 1-2 de Reza Ghoochannejad para Irán.

El blooper que quedará en la historia será el 2-0 de Francia ante Honduras. Porque tras el zurdazo de Benzemá en el palo terminó en gol en contra del arquero Valladares. Pero quedará en los registros no por el error puntual, sino porque fue el primer tanto que se convalidó en forma tecnológica, utilizando el sistema del sensor para confirmar si el balón traspasó la línea del arco. Ese balón no tocó nunca la red, pero ingresó.

Fueron algunos errores evitables, es cierto, pero se vieron en un porcentaje pequeño dentro de un Mundial que ilusiona desde todos lados en lo futbolístico.

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