Boca con un poco más, se llevó todo

Le ganó 1 a 0 a River y reabrió la lucha por el título; se mostró más oportuno y consistente ante un rival liviano y confundido La ficha del partido
Claudio Mauri
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5 de mayo de 2008  

A tono con la inestabilidad que envuelve a los dos equipos, el clásico que disputaron es imposible encerrarlo en un solo concepto, en una única y abarcadora mirada. De la disección surgen diferentes impresiones. Porque el triunfo fue muy bueno para Boca. No sólo porque recuperó voz y voto en la lucha por el título, sino porque le significó un progreso en orden y consistencia. No hay que olvidar que venía siendo señalado por ser demasiado volátil y se puso firme en el partido más especial del campeonato. Reaccionó a tiempo, en el día y el compromiso indicados. La derrota también trajo novedades, todas negativas para River, retratado en un desconcierto mayúsculo, en juego y en actitud, como pocas veces se lo había visto. Y en cuanto al nivel, el clásico nunca alcanzó una nota alta, consecuencia directa de dos equipos que están bajo observación y con pronóstico reservado, sometidos a la exigencia del Clausura y de la Copa Libertadores, que les resulta excesiva.

Obligado a hacerse fuerte, para Boca no hay mejor ámbito que la Bombonera. El ambiente funciona como un combustible adicional para el equipo, lo predispone a ser más corajudo. Ese intangible, en un superclásico, muchas veces es lo que separa una victoria de una derrota. Y Boca sintió ese envión externo, de la misma manera que River se vio demasiado aturdido para imponer un plan de juego. Pareció sobrepasado por la liturgia del partido.

Boca sacó provecho de cuestiones futbolísticas básicas: fue más consistente, oportuno y supo cuidar la ventaja. Esta clase de cotejos requiere de jugadores hechos para la ocasión. Boca lo tuvo a Battaglia, como también lo podrían haber sido Palermo o Riquelme. O como asoma Morel Rodríguez para incorporarse a esa reducida casta de jugadores, que responden a la máxima presión.

River llegó a la Bombonera como puntero y se fue como un equipo liviano, desconcertado y confundido, incapaz de poner al rival en serios aprietos. Su propuesta naufragó irremisiblemente, quedó en un enunciado vacío de contenido. No sacó beneficios de la reunión de individualidades del mismo signo. Supuestamente, al juntar a Abelairas, Ortega, Buonanotte, Sánchez y Falcao debía asegurarse el control de la pelota. Había un potencial creativo y de asociación colectiva que nunca se materializó. La apuesta salió a la inversa: cada uno jugó su partido; la mayoría lo hizo mal y unos pocos lo hicieron de manera discreta.

River no tuvo peso en el medio campo y se desordenó mucho en ataque. Ortega, Alexis Sánchez, Falcao y Buonanotte, en menor medida, no fueron influyentes en la elaboración ni en el área. River abusó del traslado, con jugadores que perdían mucho la pelota, se caían o eran imprecisos. Le faltó un patrón de juego. Simeone intentó armar un bloque fijo atrás con la inclusión de Gerlo, adelantado por la derecha para tomar a Dátolo o Riquelme. Y del medio para adelante se inclinó por futbolistas livianos y habilidosos, que, en teoría, debían agrandar las grietas que venía mostrando la defensa de Boca. Nada más alejado de la realidad. La impotencia de River contrastó con la seguridad que fue consiguiendo Boca.

Sin ser muy superior, el conjunto de Ischia supo ser más peligroso. Estuvo pendiente de la equivocación visitante, como ocurrió con Tuzzio, en una escapada de Palacio, que Carrizo desvió al córner. El centro de Riquelme fue conectado con un potente y bien dirigido cabezazo de Battaglia, que superó la marcación de Ponzio. Iban 14 minutos y ya se vislumbraban los principales rasgos del partido: Boca complicaba con el juego aéreo y se agrupaba mejor para recuperar la pelota y quedarse con los rebotes. El esfuerzo y la actitud combativa fueron contagiosas, con Morel Rodríguez como principal transmisor. Su reaparición resolvió varios de los problemas defensivos.

Necesitado de variantes para revertir un desarrollo adverso, Simeone sumó otro volante con manejo (Augusto Fernández). Así como era previsible el ingreso de Abreu, sorprendió que lo hiciera por Buonanotte, cuando Alexis Sánchez y Ortega no habían hecho méritos para seguir en la cancha. La resistencia de Boca no decayó, pese a quedarse sin dos referentes, los lesionados Riquelme y Morel Rodríguez. River sólo tuvo una oportunidad con un cabezazo desviado de Abreu. Demasiado poco para recomponer una pálida imagen. El veredicto del clásico va más allá de lo futbolístico: le levantó la autoestima a Boca y dejó muy preocupado a River.

  • Por primera vez, dos derrotas seguidas

    En el ciclo de Simeone, River siempre había respondido positivamente tras una derrota. Hasta ayer, cuando la caída en el clásico se sumó a la sufrida el miércoles ante San Lorenzo por la Copa Libertadores. Anteriormente, cuando había perdido con Universidad San Martín, América y Rosario Central, al partido siguiente empató o ganó.
  • EL HISTORIAL

    Con la victoria, los xeneizes estiraron la ventaja

    Boca y River se enfrentaron en 182 oportunidades; se registraron 66 éxitos para los xeneizes, 61 victorias para los millonarios y 55 empates.

    EL DATO

    Tras casi tres años, Boca retomó los festejos

    La victoria le permitió volver a festejar a Boca, que no ganaba el superclásico desde el 22 de mayo de 2005. Aquella vez, en la Bombonera, se impuso por 2 a 1; luego, hubo tres empates y dos triunfos de River.

    LA RACHA

    Como en sus comienzos, Simeone volvió a perder

    Como entrenador, Diego Simeone acumulaba tres triunfos consecutivos en clásicos, en partidos oficiales. Debutó dirigiendo a Racing, con una derrota (0-2) ante Independiente; luego sumó tres éxitos: 7-0, 2-1 y 1-0 con Estudiantes frente a Gimnasia y Esgrima La Plata.

    LA NEGOCIACION

    En los próximos días se define el futuro de Dátolo

    Todavía no hay fecha, pero es inminente la reunión entre el representante de Jesús Dátolo y los dirigentes de Boca para definir la situación del volante. Los xeneizes, dueños de la mitad del pase, deberán comprar un 30% valuado en un millón de dólares. De lo contrario, el jugador regresará a Banfield, que posee el 20% restante.

    EL FUTURO

    Ahumada se aleja de Núñez y se acerca a Grecia

    El agente de Oscar Ahumada, Néstor Sívori, está en Grecia, donde sostuvo reuniones con los dirigentes de AEK, quienes están interesados en contratar al volante de River.

    LA BRONCA

    Los invitados se quedaron sin ver al protagonista

    El colombiano Fabián Vargas invitó a 15 compatriotas para presenciar el superclásico; la intención del volante de Boca era que lo vieran jugar, pero la injusta expulsión frente a San Lorenzo lo marginó del partido.

    EL DATO II

    Falcao, amonestado y fuera del partido con Gimnasia

    Con la amarilla de ayer, Radamel Falcao llegó a la quinta amonestación; no jugará frente a Gimnasia (LP).

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