Boca sigue con el impulso del título y la cabeza en la Copa Libertadores, pero sin tiempo para festejar

La vuelta olímpica le generó alivio a un plantel que se sintió cuestionado, aunque los jugadores y el cuerpo técnico saben que no pueden relajarse porque quedar afuera en la etapa de grupos de la Libertadores sería un golpe durísimo
La vuelta olímpica le generó alivio a un plantel que se sintió cuestionado, aunque los jugadores y el cuerpo técnico saben que no pueden relajarse porque quedar afuera en la etapa de grupos de la Libertadores sería un golpe durísimo Crédito: Prensa Boca
Pablo Lisotto
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10 de mayo de 2018  • 23:59

Boca celebró la obtención de una nueva estrella. Trasnochó en la Bombonera y se fue a dormir con una sonrisa bien grande. Es bicampeón del fútbol argentino y eso nadie se lo puede quitar. Pero a diferencia de lo que sucede en general luego de una consagración, el plantel sabe que no puede relajarse. Que aún le falta para poder respirar aliviado festejar en serio. Que en menos de siete días tiene un compromiso con su historia reciente y que puede condicionar su futuro.

Tanto en el plantel como en el cuerpo técnico, e inclusive en la dirigencia, son conscientes de que todavía resta un esfuerzo más. El más importante. Para que el semestre culmine con alegría será fundamental lo que suceda el próximo miércoles en Brandsen 805 y en el Allianz Parque de San Pablo, a 2230 kilómetros de distancia.

Mientras en las primeras horas de ayer se apagaba el último foco del templo xeneize, Guillermo y Gustavo Barros Schelotto ya se ponían el chip de la Copa Libertadores. El objetivo es sabido: ganarle a Alianza Lima de local y aguardar que Palmeiras al menos no pierda en su casa frente a Junior. Esa variable colocará a los xeneizes en los octavos de final.

Por eso se vio una celebración mesurada. Del cuerpo técnico y del plantel. Con la satisfacción de haber conseguido el bicampeonato, pero a la vez con la seriedad que se impone frente al desafío de meterse entre los 16 mejores de América.

"Hoy nos toca festejar y mañana ya vamos a pensar en el próximo miércoles, y haremos fuerza para clasificarnos para cerrar un ciclo positivo", reconoció el capitán Pablo Pérez, apenas unos minutos después de que se terminara el 2-2 con Gimnasia en La Plata que sentenció la Superliga.

No fue el único. "Nos llevamos el título a casa y estamos muy contentos por eso, pero el miércoles hay otra final", expuso Agustín Rossi . Y Ramón Ábila agregó: "Nos queda un objetivo más que es pasar en la Copa".

Esta situación es infrecuente. Se da por la modificación que sufrió hace dos años el calendario del torneo continental, que ahora es anual. En otra época, a esta altura del semestre ya se estaban disputando las etapas decisivas de la Libertadores. Ahora, en cambio, recién se está definiendo la etapa de grupos.

No es asunto menor. El propio Guillermo estableció en febrero que "hacer una buena Copa sería jugar la final". Con esa vara, quedarse afuera de los octavos de final por primera vez en 24 años sería un cimbronazo muy importante. Los hinchas también elaboraron en diversas encuestas el orden de prioridades del 2018: la primera es alzar la Libertadores, la segunda era ganarle a River la final de la Supercopa y la tercera era lograr la Superliga. Hasta aquí, se consiguió el logro de menor interés, al menos desde la óptica de sus propios fanáticos.

Boca no depende de sí mismo, pero igual hay confianza en la clasificación. Por lo que pueda hacer el equipo ante Alianza Lima y el partido que haga Palmeiras en Brasil: "No tengo ninguna duda de que Palmeiras saldrá a ganarle a Junior para quedar primero en la general y así definir en su casa. Creo en el fútbol y en las instituciones", dijo Daniel Angelici , presidente xeneize ayer a TyC Sports, y también le dio otra dosis de tranquilidad al cuerpo técnico, como había hecho antes del partido con Gimnasia: "Guillermo y su cuerpo técnico tienen contrato hasta diciembre, en los próximos días nos vamos a juntar para planificar lo que viene".

Rumbo al miércoles, la primera medida que deberán tomar los Barros Schelotto es definir a los titulares que visitarán mañana desde las 11 a Huracán, en el Tomás Ducó. Si bien Boca ya concretó su objetivo, su rival pelea por una de las dos plazas que quedan disponibles para la Copa Libertadores 2019, y una alineación alternativa podría generar reclamos de los equipos que compiten con el Globo por esa misma meta.

Aunque es apresurado afirmarlo, quizás en Parque Patricios se vea un mix de titulares y suplentes, y la única pregunta que flota sobre el ambiente es si la racha de 69 partidos consecutivos que acumula sobre sus espaldas Cristian Pavón tendrá punto final, o si el Nº 7 dirá presente para prolongar esa cifra. Si bien el delantero quiere jugar siempre y la reprogramación le permitiría tener cuatro días completos para recuperarse rumbo al miércoles, resultaría arriesgado exponerlo a una lesión que lo margine del trascendental choque ante el club peruano.

De todas maneras, Gustavo Alfaro, DT de Huracán, ya dio su opinión al respecto: "Cualquier equipo que nos ponga Boca nos va a costar". Y desestimó la posibilidad de que enfrentar a una formación alternativa facilitará el encuentro. "A nosotros nos costó horrores ganarle al equipo alternativo de Atlético Tucumán, por lo que considero que uno probable de Boca es superior".

Así están echadas las cartas. Así está Boca, en esta suerte de stand by hasta el miércoles, con la ilusión de que los resultados acompañen y pueda entrar a la próxima instancia de la Copa Libertadores aunque sea por la ventana, consciente de que en agosto otro será el cantar.

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