Boca vuelve a estar a punto

Claudio Cerviño
(0)
22 de mayo de 2003  

Ya pasaron los tiempos de dudas. Que fueron efímeros, por cierto. Boca es otra vez Boca; a pesar de los nombres diferentes -los de hoy impresionan menos que los de antes- y de presentar una imagen de cohesión distinta a la de los tiempos de éxitos encadenados en la primera era de Carlos Bianchi en la entidad. Hoy es puntero en el Clausura y a la vez, con el triunfo de ayer en el desierto de Atacama sobre Cobreloa, quedó con un pie y medio en las semifinales de la Copa Libertadores. Listo para los grandes desafíos en la recta decisiva.

¿Recuerda? Parecía complicado hace apenas diez días. Ahora saca pecho, con dos victorias como visitante en la Libertadores en seis días y ya palpita -si se diera, algo que no está aún garantizado- el triple choque con River, como en 2000. Entonado como se encuentra el equipo y envalentonado y confiado como está el hincha, muy seguros ambos del potencial, no debe resultarles indistinto jugar con el archirrival o con América de Cali. Pero eso será futuro. Volvamos a hoy.

En medio de la corriente positiva, Bianchi puede quedarse tranquilo ante una eventual definición por penales: ya no tiene a Córdoba, pero Abbondanzieri parece haber hecho un curso acelerado de experto en adivinar los remates desde los 11 metros, lo que resulta un inestimable adicional a su presente confiable.

Lesionado Bracamonte y discontinuo Moreno, Boca anhelaba recuperar la presencia de esos nueve de área demoledores como Palermo. Archívese: el tridente ofensivo responde a pleno. Barros Schelotto está en un nivel superlativo, Delgado siempre es de temer y a dos veteranos relevantes se ha acoplado con suceso Tevez; el mismo que quedó fuera de la lista en la primera rueda, cuando llegó del Sudamericano Sub 20, y cuya ausencia generó algún conflicto con el DT que no pasó a mayores. Ya en octavos entró en la nómina por Omar Pérez y se transformó en otra carta ganadora. Imparable en Belém, incontenible en Calama. Implacable dentro del área, pero también altamente capacitado para retrasarse unos metros y generar juego, sobre todo cuando hay espacios.

Varias son las ausencias que puede extrañar Boca comparativamente con aquel bicampeón de la Copa en 2000-2001. Dos (Córdoba y Palermo) fueron subsanadas y ello ya es mucho decir. Como que nadie -ni siquiera el propio Bianchi- recuerda con añoranza a Riquelme.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.